¿Qué hay de malo en consumir huevos camperos?

Una pregunta que me suelen plantear frecuentemente es más o menos la siguiente:

¿Qué hay de malo en consumir “huevos camperos de campo” si supuestamente las gallinas de las que se obtienen no han sufrido?

Hay dos puntos principales que me gustaría exponer sobre esta cuestión.

Primero; la idea de que detrás de esos huevos no hay daño, sufrimiento y muerte es una creencia equivocada, que proviene de la acostumbrada publicidad engañosa que usan los explotadores de animales.

Lo cierto es que a todas las gallinas esclavizadas se les hace sufrir en muchas maneras: son confinadas en espacios limitados para el beneficio de su explotador, son asustadas e intimidadas para que obedezcan, y les arrebatan sus huevos que muchas veces ellas desean incubar.

Además de todo eso, resulta que cuando las gallinas no son productivas, cuando dejan de dar huevos por algún motivo, las matan o las venden al matadero. También las matan o las someten a un confinamiento extremo si se detecta que ellas comen sus propios huevos.

Por tanto, consumir huevos es hacerles daño directamente a las gallinas que son utilizadas como si fueran máquinas de producción.

Todo esto sin contar también que a menudo los pollitos macho que nacen son descartados, tirados a la basura, porque ellos no pueden dar huevos.

Segundo; aparte del sufrimiento y muerte que causemos a otros animales que explotamos, el mero hecho de verlos como recursos que existen para satisfacer nuestras necesidades ya es una forma de cosificarlos y de negarles su condición de individuos con voluntad e intereses propios.

Los huevos que consumimos los humanos no son nuestros; son de las gallinas, a quienes se los quitar sin su consentimiento. El hecho de que se los podamos quitar mediante la fuerza no nos da legitimidad moral para hacerlo.

Si alguien nos quitara nuestro pelo o nuestra ropa, mediante la fuerza, eso no significa que le pertenezca. Eso es quitarle algo a alguien que es legítimimamente suyo. Eso se llama robar. Por eso, quitarles sus huevos a otros animales es robar.

Las gallinas utilizadas en cualquier forma o modo de explotación no son libres. Son esclavas. Están confinadas en una espacio determinado que sus explotadores le permiten. No son libres para ir a donde quieran ni para hacer lo que quieran, sino que están sometidas a la voluntad de quienes se creen sus dueños y las explotan para consumo. Eso se llama esclavitud; y es justo lo contrario de la libertad.

Los demás animales no han dado su consentimiento para que los usemos para ningún propósito, así que el simple hecho de que lo hagamos ya supone una violación del respeto básico que todos los animales merecen por el simple hecho de ser seres sintientes.

Y además de todo, no necesitamos consumir huevos para estar sanos, ni tampoco para cocinar. Podemos sustituir los huevos fácilmente mediante productos vegetales básicos.

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