¡Cinco consejos INFALIBLES que debes seguir en tu primer trabajo!

Hay veces en las que en un nuevo trabajo todo parece calzar perfectamente. En muy poco tiempo, te sientes como parte del equipo, estás bromeando con tus compañeros, hablando informalmente con tu jefe y, en general, sintiéndote bastante cómodo con la forma en la que tu nueva oficina funciona.

Pero no todo lo que brilla es oro. Te damos un consejo de palabras de sabios: no importa qué tan cómodo te sientas o qué tan impresionante es tu nuevo trabajo, hay ciertas precauciones que todo nuevo empleado debe tomar por el bien de su reputación, su ascenso profesional y el éxito laboral en general.

Claro, son cosas que luego de unos meses fácilmente puedes dejar de hacer, pero por ahora es mejor irse a lo seguro. Por el bien de tu trabajo, trata de no hacer estas cinco cosas, ¡por lo menos no todavía!

Quejarte de tu trabajo anterior

Como estás conociendo a tus nuevos compañeros, es probable que terminen conversando sobre su pasado, y que cuentes la terrible experiencia que tuviste en tu trabajo anterior y lo horroroso que era tu jefe…y para qué hablar de tus compañeros.

Claro, esas historias pueden generar un poco de risa, pero también pueden marcarte como un foco negativo ante los que te rodean. Hablar mal de tus colegas anteriores puede hacer que los nuevos te vean como una persona quejumbrosa, alguien que no valora el trabajo en equipo y que probablemente puedas terminar hablando de ellos a sus espaldas.

Dentro de unos meses, cuando la gente te conozca, cuando se entere de la calidad de tu trabajo y tus lealtades, ahí puedes dar a conocer esas historias sin temer ningún tipo de repercusión. Pero por ahora, cuando la tinta en tu carta de oferta apenas se está terminando de secar, es mejor mantener las cosas positivas.

Aprovecharte de un horario flexible

La mayoría de los jefes razonables son flexibles, y van a entender si tienes que llegar tarde debido a que tienes una hora con el dentista o porque tienes que llevar a tu perro al veterinario.

Pero incluso, si tienes el jefe más flexible del mundo, en cierta medida, esos privilegios tienen que ser ganados. Para tus primeras semanas en el trabajo, es importante establecer una reputación de ser trabajador, lo que significa que a menos que algo sea absolutamente inevitable, lo mejor es llegar temprano, irse cuando el resto de la equipo se va, y tomar una pausa de tiempo razonable a la hora de almuerzo.

Después de unas semanas, tendrás una mejor idea de la frecuencia con la que podrás flexibilizar tus tiempos para aprovecharlos de mejor manera, y ya tendrás establecida una buena reputación, por lo que nadie cuestionará si realmente vas a una cita médica o te vas antes de tiempo para alcanzar el Happy Hour.

El uso deliberado del sarcasmo

Obvio que quieres que tus nuevos compañeros de trabajo te lleguen a conocer tal cual eres. Bueno, tal vez “tu verdadero yo” utiliza mucho el sarcasmo o el humor negro para conseguir algunas risas…

Ciertamente abogamos porque seas genuino en las interacciones que tengas con tu nuevo equipo, pero el humor crudo y el sarcasmo a menudo pueden ser un poco densos e incluso faltos de respeto, lo que claramente no contribuirá a tu imagen personal.

¿Nuestro consejo? Baja un poco el tono hasta que tengas una mejor idea sobre el resto de las personalidades y sentido del humor del grupo, y para que éste también tenga una mejor idea del tuyo.

Juzgar a tus compañeros de trabajo

Cuando eres nuevo en el trabajo, puedes caer en la tentación de formar algunos juicios de inmediato acerca de ciertos colegas, que están molestos, desorganizados, que son desleales, o descuidados.

Pero, si bien es algo inevitable para hacer las primeras impresiones, esas suposiciones no son siempre ciertas. Después de unos meses de conocer a tu grupo, es probable que te enteres que debajo de la descuidada apariencia de Andrés se esconda una creativa mente brillante, o que el compañero de trabajo incesantemente hablador es realmente un genio en las presentaciones.

Por lo tanto, tu tarea es retener el juicio cuando eres nuevo, y una vez que tengas una idea más firme de los puntos fuertes y de las personalidades de tus compañeros, podrás hacer determinaciones precisas sobre con quién quieres trabajar en ciertos proyectos, sabiendo exactamente qué esperar de cada persona.

Cuestionar el liderazgo

A menudo vas a escuchar el consejo de que deberías llegar a un nuevo ambiente laboral lleno de sugerencias y listo para resolver problemas, lo que es genial.

El problema viene cuando los nuevos empleados comienzan inmediatamente a cuestionar a sus jefes o las decisiones de liderazgo ejecutivo sin entender realmente el problema.

Para hacer sugerencias realmente eficaces — y, eventualmente, cambios-, es beneficioso indagar en los verdaderos problemas y metas que tiene tu departamento o área de trabajo, logrando entender qué cambios se necesitan, qué ha sido solucionado hasta el momento, y por qué algunos cambios no se han realizado aún. También es bueno conocer y entender la personalidad de tu jefe y sus preferencias comunicacionales, para que así puedas presentarle tus sugerencias de una manera que aceptará.

Una vez que hayas hecho todo esto, puedes cuestionar cualquier cosa. Hasta entonces, sigue excavando.

Tomar estas precauciones puede sentirse como caminar sobre cáscaras de huevo al comienzo, pero andar con cuidado sólo por un tiempo te traerá probabilidades de mucho éxito en el futuro.

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