Sobre la Osteopatía…

La osteopatía es una disciplina huérfana de evidencia científica. No existe una bibliografía consistente que demuestre mediante estudios científicos que las técnicas que se utilizan, están actuando realmente donde la teoría nos dice que actúan. Además, en España, no está regulada por ley, por lo que no existe legalmente el papel de “osteópata”. Por tanto se da cabida dentro de este rol tanto a una persona que ha estudiado 2 años a tiempo completo, 5 a tiempo parcial, o 20 horas en un fin de semana.

En otros países, la osteopatía es una rama independiente de la sanidad. En el caso de España está ligada a la fisioterapia y a la medicina, normalmente, puesto que como ya he nombrado antes, en estos cursos de un único fin de semana no exigen haber cursado una carrera sanitaria previamente.

Donde yo realicé mis estudios, me transmitieron que la osteopatía, a pesar de ser en España “una especialización en terapia manual” no tenía nada que ver con la fisioterapia. Esto puede explicar el hecho de que, en otros países la osteopatía no esté considerada como una especialización de la fisioterapia y se considere una disciplina independiente.

Para realizar unos estudios de osteopatía de unas 1500 horas (como actualmente se hace en España en las escuelas más reconocidas), como sería el caso de “especialidad en terapia manual”, se necesita unos cimientos fuertes y amplios, esta base sería una carrera sanitaria (sobretodo fisioterapia y medicina).

Cuando un paciente acude a un “osteópata”, muchas veces no conoce ni donde estudió ni como lo hizo. Algunos no tienen un título universitario detrás del rótulo de osteópata, lo que dificulta que esa persona tenga los conocimientos necesarios para realizar un tratamiento efectivo y de bajo riesgo para el paciente. Quizás le faltaría medios para concluir una buena valoración, para conocer si el problema se puede tratar desde la osteopatía (o fisioterapia), o habría que derivarlo hacia otro profesional sanitario.

La Osteopatía se define como “el sistema de curación que pone el énfasis principal sobre la integridad estructural del cuerpo. Esta integridad estructural es el factor más importante a mantener pues rige la buena salud del organismo y evita la enfermedad” (Asociación Americana de Osteopatía). Nace en EEUU en el S.XIX, donde Andrew Taylor Still funda la primera escuela de osteopatía.

En la osteopatía existen 4 fundamentos importantes:

La estructura gobierna la función: Para realizar correctamente una función concreta, la estructura debe tener una disposición específica para esa función, si esta disposición cambia, la función no se podrá realizar adecuadamente, pudiendo producir la enfermedad.

La unidad del cuerpo: Ante una lesión, un cambio en la forma de una estructura, un bloqueo articular… el cuerpo reaccionará adaptando este desajuste. Por lo que, por ejemplo, un bloqueo a nivel del tobillo, puede desencadenar un dolor en la cadera.

Poder de autocuración del cuerpo: El cuerpo tiende a la salud, una lesión debe solucionarse si evitamos el estímulo lesivo, aún sin tratamiento. Cuando no mejora, el trabajo consiste en liberar aquello que impide al cuerpo regenerarse.

La regla de la arteria: La sangre es la encargada de llevar los nutrientes que el organismo necesita y de llevarse aquellos desechos que produce. Si existe un problema a nivel circulatorio, esto conllevará una mala nutrición celular que favorecerá la enfermedad.

En la osteopatía se diferencian 3 campos que en la sesión de osteopatía deben utilizarse simultáneamente: la osteopatía estructural, donde se “reajusta” la parte ósea y musculoesquelética para recuperar la estructura idónea y así su función. La osteopatía visceral, encargada del tratamiento de la posición de las vísceras y las tensiones que ejercen en sus ligamentos que las sostienen. Y la osteopatía craneal, en la que se valora la movilidad de los diferentes huesos del cráneo entre ellos y el sacro.

Debido a la falta de estudios científicos, la osteopatía es considerada una terapia alternativa, o pseudociencia. Y quien ha estudiado osteopatía seguramente comprenda el porqué tiene esas calificaciones. Algunas de las técnicas y razonamientos son difíciles de comprender, y sobretodo, de demostrar. Es complicado pensar que los huesos del cráneo tienen un movimiento armónico entre ellos y el sacro. Tampoco es fácil la idea de que la posición de la articulación de la mandíbula y el contacto entre los dientes tenga una relación con la postura. Este problema se podría abordar en las propias escuelas de osteopatía. En las que en el último curso, cada alumno diseña un estudio en una línea de investigación concreta. Es en las universidades y en las escuelas de formación, donde se debe asentar la base de la investigación. Con estudios bien perfilados y de calidad, con unos objetivos concretos, desarrollando diferentes líneas de investigación, se podría llegar a mejorar la evidencia de esta disciplina.

Así sería posible explicar el porqué de su eficacia clínica, el porqué muchos pacientes que han visitado varios profesionales para tratar una lesión antigua, mejoran tras la sesión de osteopatía. Dolores de cabeza que disminuyen, dolencias articulares que desaparecen…
Ejemplo de manipulación lumbar

Es erróneo pensar que la osteopatía utiliza exclusivamente técnicas manipulativas (popularmente conocidas como crujidos). Sino que se cuenta con una variada batería de técnicas disponibles para diferentes tipos de paciente. No sería adecuado manipular a un bebé, así como tampoco a una persona anciana con 80 años. Por ello se cuenta con otras técnicas (musculo-energía, funcionales, etc) que permiten adaptar el tratamiento a las cualidades del paciente.

Entre otras patologías, la osteopatía puede ayudar en problemas articulares, musculares, dolor de espalda, dolores de cabeza, migrañas… Aunque lo realmente importante es evitar la aparición de la enfermedad, realizando periódicamente sesiones para prevenir lesiones, no dejando lugar a la lesión, con lo que ello conlleva (reposo, inactividad, baja laboral, etc).