Hoy es el día

Hace unas semanas, cuando se anunció por fin (llevo dos meses trabajando con el equipo) que compartiría sitio junto a fantásticas personas en el cuerpo técnico de Last Kings, comenté que realizaría una pieza de reflexión en “los próximos días”. Bueno, ha pasado un poco de tiempo ya, pero no me olvido y creo que es necesario hacerlo.

Hoy, 1 de Marzo de 2017, mi vida cambia un poquito más. He tomado varias decisiones de las que, desde el plano lógico, cualquier persona se arrepentiría. Pero yo no. Podré lamentarme, decir que soy horrendo, figurativamente asegurar que me arrepiento. Pero en el fondo de mí, nunca me arrepiento de nada. Porque como dije recientemente, cuando te arrepientes es porque sólo valoras los aspectos negativos de tomar una decisión.

En este caso, es imposible arrepentirse porque, después de un año y medio de espera, he podido vincularme a un proyecto deportivo más allá de ser redactor, colaborador o asesor de muchos otros. La gente que me conoce sabe que siempre me va a encontrar para cualquier duda y que nunca me molestará que una persona sea pesada por ello.

El cubano, LiLSainity, fue el primer pesado del sector de los deportes electrónicos que se acercó a mi persona. Bueno, de facto, fui yo el que me acerqué a él por su extraña afición a la LoL Pro League, la que comparto. En todos sus proyectos me ha pedido consejo y siempre me he sentido vinculado de una u otra manera a sus éxitos y fracasos.

Por eso llegué a la conclusión de que Last Kings era la mejor opción. No quería comenzar bajo ningún concepto de forma directa en España. Lo primero, porque me parece tirar piedras sobre mi propio tejado. Lo segundo, porque no me gusta el ambiente que se respira en la escena competitiva alrededor de la Liga de Videojuegos Profesional.

La culpa no la tienen ni los equipos, ni la organización (se han cometido muchos errores, pero es innegable que la SuperLiga Orange es la mejor competición nacional en cuanto a infraestructura de Europa, muy seguida de cerca por la Challenge France). Quería cambiar de aires, no quiero trabajar con y contra gente con la que me siento vinculado por otros proyectos y razones. Y bueno, a nivel deportivo no tengo la misma motivación.

Aunque parezca hipócrita, en parte trabajar con LiL supone lo mismo. La diferencia ha sido su pesadez (principalmente) por insistir en que algún día teníamos que trabajar juntos y además que oye, la materia prima es mejor. No lo sabía a priori, pero trabajar con InKos o Rakyz es una locura. Raras veces encuentras un jugador con la facilidad de aprendizaje de ellos dos.

Otra de las diferencias por las que quería competir en Last Kings es porque supone un reto. Al ser una escena nueva totalmente para mí, parto sin prejuicios ni complejos de cómo funcionan los equipos y los jugadores. Nuestro leit motiv es principalmente trabajar alrededor de nuestras fortalezas para que sean inexpugnables. Pero nunca, absolutamente nunca, despreciar al rival.

Tengo una obsesión por el método. No lo voy a negar. Yo no quería hacer lo mismo que otros. Obviamente he investigado, preguntado y comprado todo lo necesario para partir con una buena base para ser segundo entrenador. Aunque haya sido anunciado como analista, esa la labor la lleva más Jordi (@KappaEquiscu), que por cierto es una magnífica persona y como profesional de momento genial.

Pero volvamos al método: yo he estudiado Diseño y Desarrollo de Videojuegos, tengo un perfil de programador, redactor y amante de la historia sobre todo. ¿Cómo podía combinar mis conocimientos con el equipo? Pues sobre todo implementando planificación ágil en nuestros proyectos (Scrum), uso de las teorías más básicas de psicología y gestión de empresas (Análisis DAFO, Operational Learning y Theory of Fun) y sentido común. Esto último no se puede desestimar.

De momento, aunque no con todo el éxito que me hubiera gustado, el equipo progresa. Lentamente, pero al menos veo que hay un método. Se trabaja en base a métricas que miran el avance de los jugadores. Pero todavía todo esto es una prueba.

Las temporadas son relativamente cortas y ni mucho menos he decidido que este sea mi futuro. Que sea provisional no signifique que vaya a ser menos profesional, pero sí que sea una época de experimentación. No soy ningún erudito, todo lo contrario, y cometeré errores constantes. Ganemos o perdamos, el equipo como grupo de trabajo está por delante, y siempre se puede mejorar.

Por último, que se me está haciendo largo. El éxito reciente (si así se puede llamar) de Last Kings es falso. Porque medimos el éxito por resultados deportivos. Para mí el verdadero éxito se verá en un año, cuando Souhail aprenda alemán, Rakyz sea reconocido en todo el mundo y Sonyky encuentre un hobby (además de boquear). Trabajo con gente, y esa gente es la que me importa. Que ellos sean felices. Porque siendo felices, propagas tu felicidad.

Y este es mi regalo de cumpleaños.

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