Ábaco

Yo siempre fui más que yo, incluso fui más que el tiempo, trascendiendo niveles que para un antiguo yo eran inalcanzables, y ahí quedaba olvidado y yo era alguien nuevo. ¿Quienes habían sido? ¿Ellos? los que me dijeron que era imposible. La verdad ya no se. Quería dejar de ser eso.

Pude cambiar, pude darme cuenta de que no hacía falta ser tan tonto, de que la sangre es solo sangre y que mancharme con ella no es el fin. Y vos, tan quieta.

Llevaba la cuenta en mi cabeza, imaginariamente. Era un ábaco. Uno, dos, tres…veinte…setenta y cinco. Y te conocí, dejando de lado esa maldita formula. Me di cuenta que no pude recordar lo que estaba contando.

Ya está, pude respirar aliviado.

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