La igualdad

En ningún momento te pensé como alguien igual, es que no lo somos, sos diferente a mí. Entonces, ¿Por qué me hablan de igualdad? ¿No será más fácil aceptar que todos somos distintos a todos?

¿Somos iguales por naturaleza? Si, tal vez. ¿Somos iguales ante algunos? Si, es cierto. Pero, ¿y lo distinto? ¿Dónde queda? ¿No es acaso lo distinto aquello que te hace único? Y si somos iguales, ¿nadie es único?

Buscamos lo diferente cuando indagamos en el sentimiento de sentirnos estremecidos, y nos aprovechamos de lo igual cuando nos conviene. Con que destreza se te escapa de las manos la respuesta, es que es tan difícil responderla como aceptarla.

Si vos sos, y te entendes a tu manera, el otro es un simple distinto. Ahora cuidado, porque no quita que tu distinción me agrade, es que, justamente, eso que te hace distinto a mi es lo que me saca de quicio y necesito, entonces no veo por qué deberías sentirte triste cuando te digo que sos desigual. Yo me preguntaba, mientras veía a dos desamparados ¿El amor entiende sobre igualdad? Si algunos duran locamente y otros no…

Y no te olvides nunca, que vamos de a dos, pero somos impares.

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