Partido de sobremesa

Comimos en Tierra y el partido comenzó como nosotros, espesitos después del atracón.

Para los que estábamos en el estadio, incluso daba un poquito de miedo: típico partido tonto que, como no espabiles, la acabas liando. Como salir sin ganas, vamos. Además, se estaba nublando y… aún daba más pereza.

Menos mal que Marcelo no se echó la siesta y con una buena internada se preparó el primer gintonic en forma de gol. Para hacer la digestión de forma más tranquila: los miedos se disiparon y ya era cuestión de saber cuántos caían. No todas las tardes/noches, señores, tienen que ser de nervios. Más si es sábado por la tarde y los niños no se han echado la siesta.

El segundo gol vino por parte de Cristiano. Un golazo, por otro lado. Sigue triste, pero menos da una piedra. Sobre su estado de forma, tengo dos teorías:

1/ la que ya he comentado por aquí: le falta una novia. El hueco de Irina es muy difícil de suplir, a mí también me pasaría…

2/ al igual que Kroos -casi el peor del partido para mí-, sabe que este año hay Eurocopa y no quieren que les pasé como el año pasado, que llegó febrero y estaban rotísimos.

En definitiva, segundo gintonic de la tarde, ese que se saborea mucho más porque ya no tienes la ‘sed’ del primero, con pepino y algo de pimienta.

El tercer gol, el que a mí más me gustó, fue el de Jesé. No es mi jugador preferido y tampoco me importaría que se marchara en diciembre, pero su jugada ha sido magistral. Tercera copita en la que tú, algo contento, ya notas que has llegado donde querías llegar y sólo queda esperar a que te traigan la cuenta.

Del equipo, dos cosas:

1/ lo ancho y largo que es el banquillo del Madrid este año -contando con canteranos, además-. Por seguir con la coña: tenemos un buen surtido de ginebras… locales, nacionales y de importación; secas, dulces; intensas, suaves; etc. Cada momento de la temporada necesitará de la suya, eso seguro.

2/ la presión que realiza el equipo y el orden en las líneas. Un gintonic bien preparado y no servido al tuntún, como suele gustar. Llámenme sibarita (o Mourinho, o Benítez).

Del otro protagonista de la tarde, Keylor, no hablo. Ya habla él con sus paradas. A ver qué excusas se inventan algunos para justificar su tropelías pasadas.

En resumen, un Madrid con muchísimas bajas -quisiera ver jugar a otro equipo con tantas bajas y y de tanta importancia- cumplió un partido de trámite en uno de esos sábados que es mejor salir de tranquis por el día que a zafarrancho por las noches. Vas tranquilo, disfrutas con amigos, te ríes, te tomas tus copitas en forma de gol y te vuelve para casa tempranito, a descansar sabiendo que futuras batallas se aproximan.

Próximo partido: contra el PSG.

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