¿A quién le vas?

Jalisco contra Sinaloa. Guadalajara contra Culiacán. El Canelo contra el Junior, el hijo de la leyenda. La infancia bajo el anonimato contra la infancia bajo la sombra del padre. Lo único que tienen en común, y lo más importante, es que son mexicanos y que les gusta pelear.

¿A quién le vas? Ha sido el rompehielos más común de las conversaciones. Pero no importa.

Los meses previos a la pelea, la opinión pública ha estado dividida entre los dos pugilistas. Nada mejor. Sin embargo, una narrativa impera por sobre todas: la trascendencia del mexicano. Si gana el Canelo, habrá que reconocer la impecable disciplina que lo caracteriza, y se vislumbrará un camino hacía el olimpo del boxeo, presentando credenciales para competir ante GGG, y ¿por qué no?, una revancha ante Mayweather. Si gana Chávez Junior, la conversación discurrirá por los derroteros de las segundas oportunidades del deporte; la redención. Y habrá revancha.

Los guantes no se necesitan para pelear, en el ring o fuera de él. A mano pelada, el mexicano siembra y cosecha, se escabulle en el tiempo, se adhiere a las necesidades de la realidad que vive, ya sea en su tierra o como emigrante. No es de ignorar que, en un tiempo tan difícil en la relación de México con Estados Unidos, la pelea más esperada y prometedora del año sea entre dos mexicanos en tierras gringas. Y es un mensaje al mundo.

Como sus boxeadores, México esquiva, respira y pelea. Y es una verdad como un puño.

Publicado en facebook.com/sie7ecero