CsF: Todos tenemos dos caras

Drew Goddard nos trae un thriller que mantiene pegado a la silla gracias a sus carismáticos personajes y los secretos que guardan.

Jon Hamm, Jeff Bridges y Cynthia Erivo en la recepción del hotel

En esta cuarta semana de Crítico sin fundamento voy a comentaros Malos tiempos en El Royale, otra película recientemente estrenada hace poco que logró llamar mi atención y no sólo por ser la nueva de Drew Goddard.

El planteamiento del film parece sencillo en un principio: un hotel en el que se encuentran por casualidad cuatro personajes, Jeff Bridges como Donald O’Kelly, Cynthia Erivo como Darlene Sweet, Jon Hamm como Dwight Broadbeck y Dakota Jhonson como Emily Summerspring, para pasar la noche y refugiarse de la tormenta que acecha. Hasta aquí todo sencillo, aunque desde el primer momento ya sospechamos que todos -o casi todos- los personajes no son quien dicen ser.

Para poner un poco más en contexto hay que añadir que el hotel está ubicado entre los estados de Nevada y California y que en el pasado fue muy famoso, lo que le da ese aspecto tan “peculiar” aunque no llega a aprovecharse del todo el pintoresco escenario y eso es algo que decepciona un poco ya que en un principio parecía que iba a tener un mayor protagonismo del que realmente se le da.

Pero en cuanto pasamos a los personajes la cosa cambia bastante, porque tenemos a cuatro personajes iniciales: un charlatán vendedor de aspiradoras que parece querer caer bien a todo el mundo, un sacerdote especialmente amable con las mujeres y una cantante que busca un lugar de paso para descansar, a los que se suma Miles Miller, un chico con aspecto despistado que resulta ser el botones / recepcionista/ limpiador / chico para todo, interpretado por Lewis Pullman. Cuando se están realizando las presentaciones aparece el cuarto personaje, Emily, que rompe la calma del momento con su contundente actitud y se suma al grupo, aunque no será la última, ya que faltan otros dos personajes que son muy importantes para la trama…


Gracias al gran trabajo del equipo de montaje disfrutamos de la misma escena desde los distintos ángulos de cada personaje, haciendo que el espectador conozca la historia poco a poco, pero manteniendo la tensión y el suspense durante toda la película -y eso que es bastante larga-. Este tipo de montaje sin seguir un orden lineal no es especialmente original pero si muy vistoso, ya que provoca una sensación de exploración de la escena que a muchos encanta -si, aquí me incluyo yo mismo- y que aporta un dinamismo que, junto a los flashbacks continuos de los personajes, llevan sobre raíles el peso de la película de forma brillante.

Respecto al final, como el señor Goddard nos tiene acostumbrados -ejem, La cabaña del Bosque, ejem- se producen una serie de eventos que hacen que como espectador te preguntes qué ha pasado y cómo se ha llegado a tal punto si hace cinco minutos todo parecía “normal”. Por lo entretenida que es y las grandes actuaciones por parte de todos, a parte de varios aspectos más que no puedo revelar, pues serían spoiler y no quiero arruinar la experiencia, recomiendo la película enormemente.

Lo mejor: Las actuaciones y el montaje hacen que la duración de la película parezca mucho menor de lo que en realidad es.
Lo mejorable: El gran escenario planteado al principio está bastante desaprovechado para lo que podría haber sido.