La odiosidad

Hace un tiempo decidí cerrar mis redes sociales por una opción personal. Estuve más de siete meses sin cuenta de ningún tipo y decidí regresar, porque la influencia de estas redes sociales hoy en día es muy poderosa. Si uno analiza bien, prácticamente todo se realiza a través de smartphones y el uso de RRSS es casi obligatorio. Entonces, decidí regresar a tuiter, al blog e ingresar a Medium; para mí ha sido un agradable descubrimiento para plasmar ideas, emociones y sensaciones en general. Ignoro si alguien me lee por aquí, pero dejo estos escritos porque todos tenemos algo que contar o expresar y este es un espacio genial para ello.

Hoy, quiero expresar mi molestia ante el nivel de odiosidad que existe entre los chilenos para dar a conocer sus opiniones u opciones de vida. Lo primero que deseo evidenciar son las diferencias políticas. Chile se encuentra polarizado desde la década del 70. Posteriormente, la dictadura militar agudizó la polarización, la cual se mantiene hasta nuestros días.

«Ese facho», «ese zurdo», son algunas de las expresiones más recurrentes en los intercambios de opinión.

Qué distinto sería si todos mantuviésemos el respeto entre unos y otros. No puede ser que nos cueste tanto tiempo dar vuelta la página y no poner de nuestra parte para ello. Da la sensación de que disfrutamos agredirnos, ese bullying constante entre una posición política u otra. Ignoro si seremos capaces de avanzar en este sentido, de unirnos, de respetar la democracia que tanto enseñan algunos, pero que a la hora de práctica, sólo se exige para uno de los bandos en esta rencilla.

La tolerancia

En Chile hemos avanzado en cuanto a legislar sobre los derechos de las personas. Sin embargo, este avance trae consigo desgracias, pues, somos un país de reacción: «Cuando las cosas suceden reaccionamos y actuamos». Así nacieron la Ley Zamudio y la Ley Emilia.

Por un lado el país avanza, pero, en lo más profundo se estanca. Cuando algo no le gusta a un sector, inmediatamente se ataca al adversario aludiendo a su postura política. Como por arte de magia retrocedemos cuarenta años y recordamos la herida que nos divide. Pese a ello hemos avanzado. Pero, ¿se imaginan cómo sería si todos remamos hacia el mismo lado dejando atrás la historia negra y mirando hacia el futuro?

Somos un pueblo que posee una enorme facilidad para unirse, sobre todo, en casos de emergencias o catástrofes naturales. Nos sentimos orgullosos de ser solidarios. Lo somos. Prueba de ello es el éxito que ha mantenido la Teletón sostenido en el tiempo. Tenemos instancias para unirnos, y por Dios que las disfrutamos; como cuando gana la Selección Nacional de fútbol.

Lamentablemente, la tolerancia nos pasa la cuenta. Basta con que no nos agrade algo y el ataque es inminente. Que distinto sería intercambiar opiniones sin agresión y respetando las distintas posturas, conversar, compartir y convivir.