Me han recomendado

De fumar tabaco puedo decir que, si, te mantiene concentrado, pero no necesariamente me ha ayudado a apresar aquella voz de mi mente. Muchas noches he compartido con este corriente compañero de la escritura. Es un compañero tácito que jamas se ha involucrado en mis textos.

De fumar Marihuana puedo decir que ella si ha sido mi mejor compañera y que me ha otorgado cálidas frases de aliento, incluso a sabido ayudarme a entender las mutaciones que un lector puede darle a cualquier texto, que uno en cierta forma es autor de lo que lee, tanto como de lo que ve; algunos no pueden escribir, pero en secreto tergiversan las escrituras de otros muy habilmente. Como un brote desmesurado de imágenes y colores, dibuja todas las habitaciones, los escenarios, las caras, muecas y miradas de forma nítida.

Y ahora quisiera hablar del licor que motoriza la prosa actual; una prosa etílica. Verborragica y dilatada narrativa surgen de un ebrio, aunque a veces le cueste pronunciarla. Hace a uno disparar venenosas acusaciones de buena intención o alivio. Cualquier modelo, idea, o conocimiento se desliga del momento que vive borracho, de manera cruenta por cierto. Todo es por exceso real, masiso y repulsivo. Pero quizás, si uno sabe esperar, vera con abrumadora claridad al instante, el real y único instante, el único momento existente y por tanto irrecordable. Las figuras, las caras y las palabras, son únicas en ese momento, nada ha pasado jamas, ni pasara, todo se convierte en el presente. Ese gusto magro que le deja a uno la vida sin sofisticados matices, es el que invade la sangre. Nuestra animalidad develada, puede parecernos aterradora en un principio, pero sin complejos nos cuenta la realidad de una manera autentica. Del alcohol puedo decir como compañero que es un fiel arengador, no del autor, si no de las verdades que en el se esconden.

Del ácido con anfetamina puedo decir que es un horizonte claro pero inalcanzable. Bajo al brazo de este despistado compañero, pareciera, que ahí, en la próxima palabra por escribir esta todo, el uno, el instante, el amor y el odio, pero se escapa una y otra vez. Dentro de esta esquizofrenica persecusion de la lucides puede uno llegar a sospechar, en que esa próxima palabra que estamos por escribir, no es real y es el vació al que nos movemos y destruimos, que en el vació seria construir. Del RC solo puedo decir que es un chanta amigo del placer. fervoroso fogonero de la duda y la ansiedad. Nos deja con un montón de texto de letra garabateada y dudosa semántica. Es que todos sabemos que la verdad no se puede escribir y a quien, alimentado por este malicioso estupefaciente, quiera hacerlo se vera macabramente estafado.

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