Otro dia sin ti.
Decidí escribirte esta carta que probablemente jamás leerás, así como la que hice hace un par de días, arropado en el cobijo de la soledad vine a un café cerca de mi trabajo, ciertamente con la esperanza de encontrarte a pesar de que más de 70 kilómetros nos separan, he decidido venir solo porque creo que así es más probable llegues a mi, porque si vengo con cualquier persona y siento que si me ves mejor me ignorarías. Por ello y porque no tengo a nadie he venido a solas, me encuentro con un café dulce al inicio y amargo la terminarlo, semejante a cómo fue nuestro amor. Por un momento veo entrar en el café a una joven de pelo rubio y rizado, de estatura media y complexión delgada, inmediatamente brota en mi la emoción de pensar eres tú. No lo eres, solo es alguien que tiene ciertos rasgos parecidos a ti, tomo otro sorbo a mi café y ahora lo noto más amargo que a la prueba anterior. Intento distraerme, sin embargo la sensación de desasosiego y desesperanza me rodea porque pienso que seguiste tú vida y yo sigo aquí, esperando a que tomes un café conmigo, un café como en Madrid, aunque sinceramente, este café a cada sorbo es un poco más amargo que el de aquella vez.

