Cuenco de mendigar

Aún recuerdo aquellos amaneceres en que caminaba junto a mi amigo Santoka entre los jardines de Kanazawa, Japón; y se paraba, y me decía:

Mi cuenco de mendigar
Acepta hojas caídas

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.