La estima del Sabio

Alguien le pregunto al viejo sabio: “¿Por qué valora tanto el andar vacío?”

Él contestó: “La mayoría de la gente se complace enormemente al ser reconocida; se valoran sus importantes logros, y sienten gran placer. Yo creo, sin embargo, que andaríamos mejor por la Vida al estar lejos de los apegos de la fama y la conquista, ya que la apariencia de la aprobación o el rechazo suele ser trágica y confusa. A la larga, el estar vacíos nos brinda la oportunidad de tener menos cosas de que preocuparnos y nos permite poder apreciar el único logro: el movimiento de la Vida.”

El viejo sabio tomo un poco de té y continuo: “Inclusive al reconocérsele a alguien alguna honorable labor, ese alguien tendría que darse cuenta de que los méritos no podrían ser nunca, únicamente propios. ¡Todo en este universo sucede dadas ciertas condiciones! Nuestras acciones son sólo una entre tantas. Pero estamos tan mal acostumbrados a creer que nosotros podemos hacer que las cosas sucedan, por ende, lo positivo que acontece en nuestro humano andar lo consideramos nuestro: un ‘logro’ apropiado. No entendemos que esencialmente no hay nada que por nuestra cuenta podamos lograr; pretendemos adueñarnos de cosas y momentos que no nos pertenecen, y de esta manera nunca aquietamos nuestras engañosas aspiraciones.

Es menester andar vacíos en un mundo tan desorientado, de hecho, es la única manera en que puede brotar la sabiduría para poder observar y fluir armoniosamente con la Vida. De lo contrario, seremos arrastrados por una corriente de innecesarios problemas y preocupaciones, perderemos el Sentido de la Vida, y nos daremos cuenta cuando sea demasiado tarde.

Al perderse el Sentido, se pierde también uno mismo.”