Y entonces lloro, no por la flor pintada o el olor agradable de las confituras extranjeras, sino por esta soledad terrible, este abandono árido de toda esperanza. Me pregunto si Venezuela vale la pena. Si en realidad es necesario pasar tanto dolor por el simple hecho de haber nacido en esta tierra.
Crónicas de la ciudadana preocupada: La pobreza real en Venezuela
Aglaia Berlutti
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Yo sí tengo respuesta. Venezuela vale la pena, no tengas la menor duda de que somos mayoría las personas que estamos empujando por un cambio en el país.

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