Duda + Cambio

Hace tiempo, leí una frase que aún permanece en mi mente y con la que logro explicar grosso modo, la forma en la que intento relacionarme con el entorno que me rodea profesional y personalmente.

“Permítete el lujo incómodo de cambiar de opinión”. Maria Popova

El cambio sucede a cada momento, con esa presencia ante la que absolutamente nada se le escapa. Entonces ¿por qué crecemos con la idea de que las cosas son estáticas o predeterminadas? ¿Por qué los objetivos que nos proponemos tienen que ser inamovibles? ¿Por qué evitar que muten? ¿Por qué nos empecinamos a que las cosas tienen que ser de la manera en que nos han hecho creer o de la manera que nosotros mismos nos hemos hecho creer que deben ser?

La costumbre nos ha plantado una semilla en la que no puedes cuestionar el conocimiento impartido y adquirido en el hogar, en las academias e instituciones, en el trabajo, con los amigos y colegas, en los medios de comunicación, en los mismos libros, porque si lo haces, la sociedad se encargará de discriminarte.

La constante en estos ejemplos somos las personas que difundimos preceptos sobre algún tema como si fueran verdades absolutas, ya sea con la intención directa de influenciar o no, estas terminan por traducirse en un mar continuo de falacias y hábitos que inducen a creer todo lo que escuchamos y/o vemos.

Desde mi perspectiva, este fenómeno se da por la imposición de posturas, ideologías, opiniones y/o razonamientos a través de diferentes fuentes con el uso del lenguaje escrito, oral y corporal.

Día a día, al ejecutar una tarea encontrarás estas imposiciones, ya sean propias o de otros, una manera de afrontarlas es tratar de ser abiertos y saber escuchar lo que el otro tiene que decirte sin juzgar, así se puede dar cierta flexibilidad para la resolución de la actividad a realizar. Justamente lo que sucede aquí en Funk, es que no hay nada más enriquecedor al hecho de combinar ideas propias con las de los demás, pues al final se convierte en una colaboración rica en visiones.

Nos tenemos que adaptar a lo que tenemos enfrente: familia; amigos; colegas; contextos; herramientas, etc. así que la mayoría de las veces será complicado anticipar el resultado al crear algo, y para ello se requiere paciencia y respeto hacia las personas con las que estés conviviendo. Las opiniones siempre se pueden atender, escuchar o negociar pero nunca darlas por hecho ni dejarse llevar por quien las está expresando, lo ideal sería que la persona comunicara lo que quiere exponer con humildad. Y esto va de la mano con el cambio en nosotros mismos, el hecho de no adoptar ideas fijas y tener la mente abierta ante diversas perspectivas, cuestionándolas para iterar y llegar a un acuerdo entre todas las partes, aplicando el fundamental principio decartiano de dudar siempre para lograr lo óptimo.

Cuando la terquedad te invade y te convences de que una idea u objetivo es la mejor solución, estás cayendo en una visión fija, por poner un ejemplo, hablando en términos de diseño visual o en el arte (no dudo que en otras disciplinas esto aplique), si quieres reproducir algo de la manera más fiel a como lo imaginaste es muy probable que no llegue a ser una copia precisa en el plano tangible, y es que a ello se le han sumado factores de variabilidad (cambios) que recurrentemente alterarán el resultado.

Es increíble ver cómo las personas podemos generarnos tanta infelicidad por no afrontar el cambio. Como dice la frase de arriba, es un lujo incómodo, pues esta incomodidad se refiere a que uno debe emplear una gran cantidad de energía para efectuar dicho cambio, entonces terminamos en una zona de confort porque es más fácil quedarse ahí, solapando la autocondescendencia.

Para finalizar, hago una invitación a los que lean este breve texto, de romper con los dogmas propios y no-propios, de cuestionar el porqué de lo que nos rodea, de dudar sobre las respuestas obtenidas, de cultivar la escucha hacia los otros para mezclar puntos de vista, puede ser que al compaginar este escepticismo con la empatía funcione para crear cosas más auténticas.

“La duda no es una condición placentera pero la certeza es absurda.” Voltaire

Ximena Riquer. Diseñadora gráfica en Funktionell

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.