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Un artículo de patentes y open source.

Patentes

Hoy quiero desmitificar algunos temas alrededor de la protección de propiedad intelectual, ya sea la versión clásica capitalista, las patentes; o la universal demócrata, los desarrollos abiertos (open source).

Hace unas semanas asistí al primer evento del FabLab Impact. En aquella sesión se abordó un tema muy interesante que generó un bonito debate, digno de una mesa redonda de horas y horas.

¿Cuál tendría que ser el enfoque en términos de propiedad intelectual, de las nuevas tecnologías y tendencias?

…¡Ahhh, caray!…

En unos cuantos segundos tuve un flashback de historias, recuerdos y emociones encontradas.

Más patentes

No hace mucho tiempo tuve la fortuna de recibir un encargo divino: “oye Claudia, hazme un favor, échale un ojito a estas redacciones porque estos p&*ch#s abogados pe&$@%os se me hace que lo están haciendo mal”. Entonces, de repente tuve la labor de revisar la redacción de una serie de aplicaciones para PCT, y luego la redacción de las aplicaciones de patente y posteriormente, el infinito camino de leer y responder cada acción oficial de cada país al cual habíamos aplicado.

Más o menos al mismo tiempo, empezamos a crear y a inventar dispositivos en oniria.mx, empresa que crea contenido, diseña hardware y desarrolla software para borrar los límites de la realidad y las tecnologías inmersivas. Uno de estos inventos se llama O-MAT (http://www.instructables.com/id/O-mat/).

O-MAT

Este dispositivo es un tapete de presión multitouch. Un buen día, junto con el equipo de oniria.mx, decidimos que era absurdo ponernos a manufacturar y comercializar tapetes al por mayor. Ni es nuestro rubro, ni forma parte de alguno de nuestros objetivos. Entonces, decidimos documentar lo mejor posible el producto y publicarlo como un desarrollo abierto. Esto, con el objetivo de ir consiguiendo seguidores y creando una comunidad que tarde que temprano tuviéramos como soporte para otros proyectos.

Entonces, por las mañanas jugaba al open source y por las tardes a las patentes. ¿Qué aprendí de estos dos mundos? Lo primero, es que como todo en esta vida, no hay camino correcto o incorrecto, ambos pueden y deben coexistir. Ninguno de los dos casos es la llave al éxito. Ahora, si no tienes clientes directos, a quién venderle o licenciar la patente, esto te va a servir de muy poco. Por otro lado, si sacas un proyecto abierto a la luz, que no está bien documentado y no le das difusión, muy seguramente quedará enterrado en las redes del internet.

ONIRIA

La decisión se basa, para mí, en ideología y contexto. En ambos casos hay que tomar la sartén por el mango y hacerlo de manera excepcional, desde el día uno; ya que en caso contrario, puede dejar de ser exitoso o mucho más caro de lo planeado.

Viéndolo de manera fría y bastante concreta, me inclino ante lo siguiente:

El open source, da RECONOCIMIENTO, que a su vez deriva en: oportunidades, popularidad, valores intangibles, comunidad, dinero, etc.

Una patente da PROPIEDAD, que a su vez deriva en: oportunidades comerciales y dinero.

El fin último de una patente, es legalizar la propiedad de un proceso, método, sistema, producto, modelo de utilidad o diseño. Al ser propietario (con papelito en mano) de ese invento, entonces se puede capitalizar.

Por otro lado, para un desarrollo abierto no existen fronteras. El open source potencializa la iniciativa y la creación, dándole valor a la línea que une la propuesta inicial con la propuesta derivada. De paso, permite conocer la ideología del creador, logrando una fuerte conexión, que posteriormente puede generar el inicio de una comunidad.

Open source

Soy una fiel creyente de que no sólo existen dos bandos, “los hippies” y “los corporativos”; sino que hay muchos otros, que son un tono de gris. Yo, me encuentro en un punto intermedio. Busco sacarle valor y provecho a ambas opciones. Entonces, si van por la calle y conocen a alguien que tiene una patente o ande en ese proceso, no le griten “¡Eyy, tú! ¡cerdo capitalista!”, seguro tiene sus razones. Si ven a algún loquillo por ahí pidiendo y dando, siéntanse con la libertad de extenderle la mano para sentir el acto que los enriquece día con día; porque pedir con gratitud, tiene el poder de ayudar el uno al otro.

Sawabona.

Claudia Sosa

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