El Futuro depende de nosotros

La historia no la escriben los dioses, no está sujeta a la alineación de los astros, no está determinada, no es cíclica ni producida por condiciones azarosas, es producto del obrar de cada ciudadano. Pretender resultados distintos realizando los mismos actos es estúpido.

La historia se repite sólo cuando el hombre reincide en sus errores, basta conocer la historiografía política del Paraguay, para explicarse cómo llegamos a tan agobiante situación.

El error no solo se cometió una vez, sino varias veces. Desde 1993 la corte está integrada por 9 ministros -antes solo eran 5 y selecciones a dedo por el dictador-, en 1995 se logró conformar la primera Corte durante la democracia, a través de “El pacto de gobernabilidad” -muy parecido al actual-, liberales y colorados se pusieron de acuerdo para repartirse la justicia. En el 2003, apenas asumió Nicanor Duarte Frutos decidió barrer con la corte, así lo hizo y nuevamente se designó a personas sometidas a la voluntad partidaria.

Hoy, la coyuntura política es la subsecuente, se impulsa el juicio político a tres de los miembros de la Corte Suprema de Justicia: Sindulfo Blanco, Óscar Bajac y César Garay Zuccolillo -Victor Nuñez renunció la semana pasada-. El ministro del Tribunal Superior de Justicia Electoral, Alberto Ramírez Zambonini, se libró del juicio al no reunir la cantidad necesaria de votos. El libelo acusatorio fue recibido en la Cámara de Senadores luego de ser aprobado con suficiente mayoría en la Cámara de Diputados, éste será estudiado en la comisión de asuntos constitucionales de la cámara y se pondrá a consideración del pleno cuando se reúnan los votos.

Pueden acaecerse tres escenarios: El primero, aprobarse raudamente como se hizo en diputados y demostrar el poder político del presidente, apoyado por su aliado de la “oposición” Blas Llano. El segundo, trabar el juicio para el próximo año lo que significaría un gran golpe al oficialismo y también sería una derrota devastadora la tercera opción, el rechazo del libelo acusatorio.

Si logra su cometido, el oficialismo, tendrá una corte a su medida -con todo lo que eso implica-, pero paga un inusitado costo: El desgaste de imagen. Será comparado con los gobiernos anteriores y fomentará el rumor de la compra de votos en las plenarias. La oposición, en cambio, posee dos variables: Negocia su voto con el gobierno a cambio de cuoteo político o lo desgasta dando el primer tropiezo al mandato de Horacio Cartes.

Cualquiera de estas disyuntivas se daría a causa del mismo motivo, intereses políticos.

Dejemos el gatopardismo, esto es una reforma parcial de la estructura para conservar el todo sin que nada cambie realmente. Los políticos responden a sus líderes partidarios, no al pueblo.

El Art. 225 de la Constitución Nacional, establece los procedimientos mediante los cuales se llevará a cabo el juicio político, este constituye una herramienta mediante la cual los legisladores pueden apartar del cargo a altos funcionarios del gobierno de manera dinámica, sin muchos fundamentos y a conveniencia, debido a la falta de reglamentación del mismo.

Los argumentos esgrimidos para la destitución de los tres ministros son: Mal desempeño de sus funciones, tráfico de influencias, nepotismo, utilización de la mentira, morosidad judicial, prevaricato, pérdida de la honorabilidad y dignidad, entre otros. Pregunto: ¿No deberíamos enjuiciar a todos los miembros de la Corte? ¿Acaso no acontece lo mismo en el TSJE? Esto demuestra lo absurdo, incoherente y arbitrario de la acusación.

Dejen de engañar a los ciudadanos, ¡dígnense al menos a develar el verdadero motivo! debido a su inapetencia de reestructurar el Poder Judicial.

Se debe iniciar un proceso de renovación encaminado a garantizar la independencia de la Justicia y la honorabilidad de quienes la administran, no el desparpajo que pretenden realizar algunos legisladores y ocultar el miserable cuoteo político bajo el loable fin de sanear la corte.

Para ello requerimos de las personas más competentes para el cargo, se deben establecer los mecanismos que proporcionen seguridades y avalen la transición de las autoridades judiciales, como preceptuar el reglamento del Consejo de la Magistratura para la elección de los Ministros de la Corte y el modo de evaluación de los candidatos.

La ciudadanía en este punto tiene una labor fundamental, fungir de contralor en la selección de las ternas por parte del CM y la elección de uno en el senado para formar parte del Poder Judicial. Esto hay que hacerlo de manera paulatina para ejercer mayor control sobre los postulantes.

No es lo mismo analizar la conformación de 4 ternas a que realizarlo sobre una, ni tampoco es lo mismo elegir entre 12 aspirantes a 4 puestos que hacerlo entre 3 pretendientes a un mismo cargo.

El problema estructural de la justicia en el país no se solucionará por remover a 4 ministros de la corte antes del 2015, dejemos de lado el péichante, vai vai y reflexionemos las consecuencias que traerá esta determinación.

Aunque se elija un miembro de la Corte para cada legislador, estos no estarán contentos.

Enterremos definitivamente en el ayer el atraso y las penurias en las que nos han sumido la corrupción y la impunidad, imprescindible es contar con un Poder Judicial abocado a impartir justicia a todos los habitantes del país. 

Los gobernantes llegan hasta donde el pueblo lo permita, pongamos fin a esto.

Nicolás Fuster.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Nicolás Fuster’s story.