Entre pupilas
Miradas por todos lados, de lujuria, de lástima, de envidia, de extraños, de conocidos. Ojos que juzgan, ojos que mienten, ojos que matan. Ojos que no son los tuyos, ojos que hartan. Cansan abrirlos por las mañanas, cansan llevarlos a la cama, duele ocuparlos para leerte, duelen aún más al no verte. Son sensibles a las letras, lloran descontroladamente en las libretas. Quisieran enseñarte las canciones que tarareo con el ukulele. Quisieran haberte dedicado todo el tiempo, quisieran haber ayudado en contratiempos. Ofrecerte más dibujos, contarte de mi mundo, visitarte en el tuyo. Haberte cocinado galletas violeta y pedido perdón por su ‘‘peculiar’’(mal) sabor. Haber presenciado más sonrisas, inventado crucigramas o haberte entregado mis doscientos frascos de luciérnagas.

Lo único bueno de estos días, son las visitas al ático de la vieja casa, el lugar nunca se sintió tan mágico, tan nostálgico, tan tuyo.
