“Esas cosas acá no pasan”

GEDUCA
GEDUCA
Jan 18, 2017 · 7 min read

Una historia de violencia, y lo que hay detrás de ella.

En Uruguay, el Artículo 316 del Código Penal, establece como lesiones personales, ”El que, sin intención de matar, causare a alguna persona una lesión personal (…) Es lesión personal cualquier trastorno fisiológico del cual se derive una enfermedad del cuerpo o de la mente.”

No es común pensar en este artículo, o en la Ley 17.817 cuando salimos con amigos. “Ale” (quien prefirió no usar su nombre de pila) es un joven de unos veinte y tantos años, vive en la ciudad de Carmelo, y el pasado lunes 16 de enero se encontraba junto a unos amigos, en una de la plazas de la ciudad. Algo cotidiano, que todas y todos alguna vez disfrutamos, el juntarnos a “tomar una”.

Pasaron la tarde hasta que cayó la noche, y algunos amigos Ale se retiraron; Él y cuatro más prefirieron quedarse en la plaza. Casi llegada la madrugada, un grupo de personas se acerca a ellos. Ale no les dió mucha importancia, más allá de mirar que había dejado las llaves de una moto, un casco, y unas botellas cerca. Este grupo le pregunta “¿Vos sos gay?” a lo que él les responde que sí, con total naturalidad. Esta respuesta fue el disparador, para que los desconocidos siguieran “preguntando”. Esta vez, en un tono más agresivo; “Ustedes son putos, ¿no?” “Les gusta chuparla?” . Tanto Ale como sus amigos, dejaron de responderles. Sabían que no valía la pena.

“No, no, vos no les des bola. Es lo que ellos quieren, quieren que reacciones”, le dice uno de sus amigos, cuando Ale les propone irse de la plaza. Habían pasado varios minutos, y las agresiones verbales continuaron hasta el punto que nuestro protagonista, decide llamar al 911; sin antes tener que esconderse detrás de sus amigos, para poder siquiera sacar el teléfono.

“Si, ya mandamos a alguien”, les responden desde la línea, cuando plantea que están siendo agredidos en un espacio público. Ni bien termina la llamada, los insultos y las amenazas de parte de éstos desconocidos ya son evidentes para ellos, pero invisible para las pocas personas que quedaban en la plaza. Es entonces cuando Ale, junto a sus amigos, deciden irse.

Mientras iban a buscar sus motos, uno de los desconocidos toma una de las botellas de cerveza que habían dejado, y se las lanza. Gracias a la pericia de nuestro anónimo tirador, la botella no los alcanza. Es aquí cuando uno de sus amigos recuerda que junto a ellas, estaba también el casco y la llave de su moto. Luego de un forcejeo, lograr quitarle la llave de la moto, y se marchan de la plaza.

Ya en la casa de uno de los amigos, Ale vuelve a llamar a la línea 911. Plantea que tuvieron que irse, mencionando el hecho de la botella y el forcejeo. La respuesta que obtuvo fue “pará, llamaste hace cinco minutos”. Ale en ese momento decide terminar la llamada.

“Ya había pasado”

Ale decidió no hacer la denuncia correspondiente. “Había pasado ya, era muy tarde, y habían ido a la casa del amigo, y ya está”, manifiesta. Tampoco siente que hubiera sido relevante realizarla, “no ayudaría demasiado” Cree que no hubiera sido de utilidad porque ya se habían ido de la plaza, y “estaba demasiado oscuro”, además de que tanto él como sus amigos no conocían a este grupo. “Eran una chica y tres o cuatro chicos, más que eso no sabíamos”. Además, según él, en un minuto podía estar un móvil policial en la plaza, mucho antes de que ellos tuvieran que irse.

“Capáz que cinco minutos no es nada, pero considerando que es Carmelo, y que te están insultando y tirando con botellas…” comenta sin terminar la frase. En el correr del día, sigue llamando a la jefatura de la ciudad, para saber, si al menos, concurrió un móvil a la plaza.

Esas cosas acá no pasan.

Este no es el primer episodio de violencia homofóbica que le toca vivir. “Hace cinco años, cuando vivía en la capital,me echaron de un boliche por estar con mi novio” .Nos cuenta que vivió más episodios homofóbicos,viviendo en Montevideo , que en Carmelo. “Acá es como todo pueblo, te puede mirar medio raro, hablar por detrás, pero no ver episodios homofóbicos como este. Así, nunca” sin salir de la sorpresa y la indignación.

Todavía no entiende porque “justo a ellos” Cree que lo más probable es que pasaran por ahí, los miraran, y asumieron de que él es homosexual. Siente que simplemente se acercaron solo a buscar una reacción, y al ver que esa reacción no aparecia, siguieron escalando el nivel de violencia.

Cuando el prejuicio se transforma en agresión

La violencia hacia hombres y mujeres por su orientación sexual homosexual (es decir, porque se sienten atraídos a personas de su mismo sexo) o expresiones de género, distintas a las consideradas “normales” para cada sexo (ej. insultos a varones por vestirse de rosado) es lo que entendemos como: HOMOFOBIA y no es más que un PREJUICIO sin más explicación que la herencia cultural.

¿Qué es un prejuicio? Un prejuicio es una opinión, por lo general de índole negativa, que nos hemos formado sobre algo o alguien de manera anticipada y sin el debido conocimiento.

Los prejuicios se establecen a partir de creencias basadas en las costumbres, tradiciones o mitos que se adjudican a determinado grupo. Como tal, se originan primero hacia un individuo, luego se atribuyen a todo el grupo al que pertenece ese individuo, y, a continuación, se aplican a todos los individuos del grupo.

Manifestaciones

La homofobia, como cualquier tipo de violencia, puede manifestarse de distintas formas: verbalmente, físicamente, presencialmente o de manera virtual, directa o indirectamente. Independientemente de la forma en que se manifiesta, la homofobia es un tipo de discriminación irracional a personas que se sienten atraídas por otras de su mismo sexo. Desde 1991, la Amnistía Internacional reconoce la discriminación contra los homosexuales como una violación a los derechos humanos.

Lo que nos dijeron vs. La verdad de la milanesa

El orígen de la homofobia se encuentra en prejuicios sociales que ligan a homosexuales con perversos, desviados, anormales, enfermos, raros, como si se tratase de humanos de otra categoría inferior al homo sapiens. Si pensamos en la historia, vemos que los gobiernos autoritarios de Hitler, el Franquismo o Pinochet han perseguido a homosexuales, por considerarlos “anormales”, y que diversidad religiones dogmáticas como la católica, protestante, judía y musulmana asumen tendencias homofóbicas y misóginas. Recién en la década del 90 la Organización Mundial de la Salud declara que la homofobia no es una enfermedad. Estos son algunos datos que explican el por qué aún existe homofobia en nuestra sociedad, por años nos han hecho creer que ser homosexual era una enfermedad mental, y una desviación social, que de no ser corregida merecía ser sancionada.

¿Por qué nos parece tan rara la homosexualidad? Detrás de todo se esconde que por siglos nos han dicho que la sexualidad tiene una única función: la reproductiva, y que como la homosexualidad “no sirve para la conservación de la especie” no es natural. Pero ¿todas las relaciones sexuales son por reproducción? NO. Son pocas las relaciones sexuales con fines reproductivos, el resto de las veces por placer. Otra asociación con la homosexualidad es que “no es natural” porque sino los animales (por ejemplo) también lo serían. Pero la realidad es que la homosexualidad es extremadamente común en el reino animal. Incluso, hay animales que copulan solo por placer.

En la historia tenemos muchos personajes famosos, que han contribuído en la creación de nuestra cultura occidental que mantuvieron relaciones con personas de su mismo sexo, algunos de ellos son: Sócrates, Virginia Wolf, Miguel de Cervantes, Francis Bacon, William Shakespeare, Voltaire, Truman Capote, Donatello, Frida Kahlo, Michel Focault, y la lista sigue.

Quizás alguno de estos nombres sorprende muchos, pero lamentablemente la historia de la humanidad estaría amputada de algunos de nuestros más grandes genios en todos los campos si muchos no hubieran escondido el hecho de ser homosexuales.

A su vez, también podemos encontrar estos ejemplos plasmados en el arte, como en la siguiente imágen.

En base a esto, podemos afimar que la antinaturalidad asociada a la homosexualidad, carece de sentido alguno.

Representación de penetración masculina en antiguo egipto.

Antigua grecia. Mitología

Uruguay y su Marco legal

“Si bien en los últimos años se avanzó bastante a nivel legislativo, la sociedad sigue teniendo grandes dificultades para ocupar el espacio público y muchas veces, cuando es ocupado por trans, lesbianas o gays, eso suscita violencia”. Diego Sempol, Colectivo Ovejas Negras.

En nuestro país, además de las leyes y artículos que tipifican los delitos de lesiones, desde 2004 existe la Ley 17.817, la cual enmarca la lucha contra la discriminación de todo tipo.

A su vez, en los últimos años se ha avanzado en una legislación social más igualitaria en inclusiva, contemplando al colectivo LGTBI. Claros ejemplos son el reconocimiento de la unión concubinaria, el matrimonio igualitario, o el derecho a la identidad de género y cambio de nombre de sexo.

En el año 2015 nuestro país, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores se compromete a proteger a su población de este tipo de abusos y violencias, dictando una carta de compromiso

Algunas reflexiones

Los miedos y prejuicios son naturales en el ser humano, en la medida que nos protegen de peligros. Pero, ¿qué peligro sufrimos asumiendo que existe amor, placer, etc en relaciones homosexuales? Por el contrario, no crees que con actos como los relatados en esta nota quienes están en peligro de ser atacados constantemente sin justificación son a quienes les tienes miedo, o repugnancia. ¿En serio crees que existen seres humanos clase a y clase b por su orientación sexual, es decir, por con quienes deciden acostarse o de quien se enamoran?

Así como la discriminación y el miedo son aprendidos, el respeto y la no discriminación se pueden aprender. Nunca dejamos de estar a tiempo de rever lo que estamos pensando y diciendo, y de poder cambiar.

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