
“BETTER ONE BAD GENERAL THAN TWO GOOD ONES” -NAPOLEON
A finales de los años 1980 fui nombrado primer director para Europa de la Society of Newspaper Design (SND) y fui invitado a formar parte de su Board of Directors. En esas reuniones se planteaba con cierta frecuencia cómo “internacionalizar” la SND, asociación de diseñadores de diarios que había nacido en Estados Unidos pero que, desde su fundación, contó siempre con miembros de otros países.
En una de esas reuniones se me llegó a plantear que ocupara el puesto de “director internacional” de la SND y recuerdo que a muchos de mis colegas norteamericanos les sorprendió tanto mi negativa como las razones para rechazar el cargo.
Dije entonces, y sigo pensándolo hoy, que la SND era una sociedad internacional y por tanto era redundante crear ese cargo y mucho mas en una entidad abierta a todo el mundo, aunque la mayoría de sus miembros fueran y sigan siendo norteamericanos y que, en los primeros años, todos sus seminarios y congresos se celebraban en Estados Unidos.
Años mas tarde conseguimos que por primera vez su congreso mundial se celebrara con gran éxito en Barcelona, que pronto llegaran a ser elegidos presidentes de otros paises y que hasta los Premios Malifiej de infografía nacieran y se organizaran en la Universidad de Navarra en Pamplona (España) donde siguen con mas prestigio que nunca.
Cuento todo esto porque acabo de leer que el Washington Post ha decidido eliminar de su organigrama el puesto de “editor digital”, algo que era otra redundancia inexplicable en un diario que, como todos, no puede ya tener nio perpetuar estos “guetos digitales”.
La razón es clara: los medios impresos son hoy no ya medios con extensiones digitales sino organizaciones digitales con extensiones impresas.
En Medium escribí hace años sobre cómo los directores del New York Times se equivocaban al perpeturar editores que eran como “internet sheriffs”, una prolongación en el tiempo de lo que en su día fueron sus primeros “embajadores digitales” cuyo objetivo era “contaminar digitalmente” las rutinas de las secciones que sólo pensaban en producir contenidos para el papel impreso.
Todo esto resulta hoy tan evidente que parece insólito que todavía en muchas redacciones se viva esta esquizofrenia de jefaturas bicéfalas desintegradas.
Llevo años recordando la frase de Napoleón cuando decía que prefería un ejército con un mal general a la cabeza que con dos buenos.
Por eso, como hace años en la SND, hoy a mis 70 años, me siento reivindicado.
