
¡CUIDENSE DE LAS MALAS LENGUAS!
Lamentablemente, ha sido nuestra misma lengua la responsable directa de que los guatemaltecos vivamos como chuchos y gatos. El mal uso que la mayoría le damos a ese órgano larguirucho y salivoso nos tiene viviendo bien jodidos.
Científicamente, se dice que uno de los órganos mas utilizados por el hombre desde su creación ha sido la lengua. Ese extraño cuerpo carnoso, largo, puntudo y con una movilidad asombrosa, ha sido el principal responsable de nuestro sentido del paladar. Gramaticalmente, el Diccionario de la Real Academia Española nos define la lengua como el conjunto de palabras habladas o escritas propias de un pueblo, o bien una nación: lengua inglesa; lengua maya, por citar unas.
Históricamente, sabemos de la existencia de lenguas vivas y muertas. Los libros nos citan entre las lenguas vivas el español, porque en actualidad es la que hablamos y, el latín, como lengua muerta, porque ya no se habla. Tenemos, pues, que la lengua ha sido fundamental para que los seres humanos nos comuniquemos en distintos idiomas y en diferentes dialectos.
Resulta que gracias ese curioso órgano que los seres humanos tenemos meticulosamente escondido en la cavidad de nuestra boca, no sólo nos sirve para la gustación y deglución, sino que ha sido elemental para que los seres humanos nos comuniquemos entre sí; sin embargo, los guatemaltecos le hemos encontrado usos múltiples a nuestra lengua. Independientemente de que nos sirve para sentirle sabor a la comida, la hemos convertido en una arma muy venenosa, capaz de cometer los crímenes más despiadados.
De ahí que cuando nos referimos a la lengua, no siempre será para decir algo constructivo. Popularmente, los chapines hemos formado expresiones en torno al uso de nuestra lengua, ellas van desde las humorísticas, las satíricas hasta las criminales. A continuación, comparto con ustedes algunas formas en que los chapines nos ingeniamos para darle uso a nuestra lengua:
¡Mire nía Pancha, no sea tan lengua larga! Probablemente doña Pancha se metió donde no debía y dijo algo que puso en problemas a su pobre vecina.
¡Me quitaron el chance por culpa de un lenguazo! Es una expresión común, pues generalmente perdemos el trabajo por culpa de alguien que utilizó la lengua para ponernos en mal con nuestro jefe.
¡Que la lengua se te haga chicharrón! Cuando nos presagian algo malo y queremos hacernos el quite.
¡Lo dicen las malas lenguas! Expresión bastante común para referirnos sobre aquellos que se dan a la tarea de hablar en mal, o bien, sobre aquellos que vociferan chismes y mentiras.
Así, podríamos seguir describiendo las interminables expresiones que a través de los años los chapines hemos creado para referirnos al uso de nuestra lengua. Y son esas expresiones las que hoy forman parte de nuestros vastos vocablos populares que nos hacen ser, si no los únicos, por lo menos, los más originales del planeta.
Lamentablemente, ha sido nuestra misma lengua la responsable directa de que los guatemaltecos vivamos como chuchos y gatos. El mal uso que la mayoría le damos a ese órgano larguirucho y salivoso nos tiene viviendo bien jodidos.
Pero, sería injusto concluir el comentario sin que reconozcamos que los chapines no sólo usamos la lengua para hablar babosadas. Según lo demuestran estudios científicos, los guatemaltecos utilizamos muy bien la lengua cuando nos referimos al amor.
Y no es para menos, pues el beso más apasionado, el más romántico y el más sabroso es aquel que damos de lengua. A esta particular forma de besar, propia del chapín, se le conoce también como el beso árabe, porque según lo revelan los estudios, al momento en que los damos, saliva va, y saliva viene. Y bueno, mientras ustedes se deciden a comprobar por su propia cuenta la teoría del beso chapín los dejamos con esta oportuna recomendación: ¡Cuídense de las malas lenguas!