
¿Por qué tengo que voltear la mirada hacia la otra banqueta, si la herida la está volviendo a abrir nuestra Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchu con el drama que fue hacer a España?…
Ultimamente, y así como cuando nos sorprenden esos días oscuros, sin sol y el cielo cargado de nubes negras que nos presagian una tormenta, así nos han sorprendido las noticias. Los guatemaltecos, particularmente quienes hemos hecho de las redes sociales nuestro instrumento para expresarnos libremente, nos hemos enfrascado en un tema que parecía que estaba durmiendo el sueño de los ilusos. Se trata nada menos que los años del conflicto armado.
De repente, hemos detenido el tiempo y regresamos el casete de nuestra triste historia y nos enfrascamos en los dimes y diretes. Los insultos y adjetivos peyorativos se hacen presentes en nuestras conversaciones, justificando lo que paso y dejo de pasar y hasta en algunos casos tomando partido.
Luego de mis recientes escritos, alguien me sugirió que mejor no siga hablado del pasado, que me dedique a escribir sobre otros temas de mayor trascendencia, que ayuden a labrar el presente para garantizarle un futuro más justo a nuestros hijos. Dicha sugerencia me hizo reflexionar, porque en realidad quien me lo propuso tiene mucha razón. Entonces, me quede pensando: soy visionario, positivo, me enfoco en ver hacia el futuro y no me gusta mirar hacia atrás.
Pero luego me pregunte: ¿Por qué tengo que voltear la mirada hacia la otra banqueta, si la herida la está volviendo a abrir nuestra Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchu con el drama que fue hacer a España?… La sugerencia entonces, me dije, debería hacérsele llagar a la guatemalteca que sentada en el banquillo acusador propone incriminar a sus mismos connacionales, sobre un acontecimiento que pasó hace más de tres décadas. Definitivamente, ese juicio (más político que criminal) está poniendo en mal a todos los guatemaltecos.
Ante los nubarrones que nos acechan y mientras que una guatemalteca se dedica a lapidar el nombre de Guatemala ante los ojos del mundo, me viene la siguiente pregunta…. ¿O defendemos nuestra dignidad?… O simplemente nos sentarnos a ver… ¡EL CIRCO DE RIGOBERTA MENCHU!…