Carta a quien se ha convertido en mi escritor favorito.

Mi querido señor Alejandro Ordoñez, esta es una de esas veces en las que uno prefiere que las palabras se las lleve el viento, que vuelen a través del tiempo y del espacio, y lleguen a un lugar donde el idioma sea universal, aunque, el lenguaje del amor no necesita traducción alguna para ser comprendido por las personas. Así que, señor Alejandro, esta carta esta escrita desde el cariño y la admiración que le profeso con motivo de las historias que usted me obsequia.

Me dirijo a su persona, para transmitirle que sus poemas son simplemente perfectos. Me ha apasionado la sencilla y plácida con la que ha sido capaz de extraer las sensaciones más recónditas de mi corazón. Hace usted, una hábil disección del verdadero concepto del amor en todos los sentidos, no sólo de pareja sino también fraternal y de amistad.

Poemas con unas normas hechas para ser retadas por las almas que necesitan amar sin ataduras, que quieren ser libres para encontrar su propia felicidad, pero que sufren en silencio creando conflictos emocionales de lo más conmovedores. He de confesarle, señor, que muchos de ellos, me han emocionado debido a la sublime ternura que desprende su contenido.

Estimado señor Alejandro, no le ocupo más tiempo. Ojalá nuestros sueños (los suyos y los míos) se rozasen alguna vez en un mundo onírico, y supiese de mi admiración por usted mediante esta humilde carta. Mientras tanto, espero el deseado momento disfrutando de sus historias colmadas por una exquisita sensibilidad.

Con el mayor sentido de admiración su más fiel lector, Gabriel.