Los padres pegones

Se dice que los padres que se lían a mamporros en los partidos de fútbol infantil proyectan su competitividad sobre sus hijos, a los que desean ver convertidos en minimessis. Me pregunto cómo puede ser posible tal cosa si semejantes indivíduos son unos incompetentes. Esa generación de padres es ya fruto del fracaso escolar y protagonista de una ruptura histórica en la conciencia de las clases trabajadoras españolas: el inicio del desprecio de la cultura y la educación tanto en sí mismas como en tanto que vehículo de promoción social. Ahora a la escuela y a los maestros se les desprecia y se les odia, del mismo modo que se admira a los mamarrachos que salen por la tele triunfando a base de descaro y maledicencia.

Los padres pegones futboleros son el primer resultado del cambio histórico popular que explica las razones de la permanencia en el poder de una cleptocracia corrupta y autoritaria. Ellos son la muestra de que el turbocapitalismo español no produce riqueza sino pan para hoy y hambre para mañana. No son competitivos sinó fracasados que sólo saben expresar su frustración con violencia. Y lo hacen ante los menores sin consideración alguna porque desprecian cualquier otra cosa que no sea su interés inmediato y personal. No proyectan competividad ni violencia sobre otros, ejercen ésta porque son incapaces de llevar a cabo aquella.

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