El día que te fuiste.


30.09.17

Mi desayuno favorito siempre serán las canelitas con chocolate, un café americano y un danup de fresa -sin afán de promocionar ninguna marca- mi día favorito y el más doloroso será aquel día en el que te fuiste.

¿Cómo estás? Te echo de menos, a veces te imagino entrando por la puerta de la casa con paletas de hielo, te veo en cada rincón, en el sillón y como solíamos acomodarnos para tomar la siesta mientras veíamos Los Simpson, en la ausencia de ti en la silla de la mesa de la cocina, en los licuados de plátano y en como desde que decidiste irte las zucaritas ya no están en la alacena. Te encuentro en las luces de la fábrica que se pueden observar desde la ventana de lo que solía ser tu habitación, te veo ahí.

A veces salgo a caminar y apareces tú, los últimos meses te deje verme en mi tristeza y solías acompañar mis taciturnos pasos, gracias por haber estado ahí, no suelo dejarme cuidar por nadie, el psicólogo me ha regañado mucho porque ni siquiera dejo que él sostenga mi mano por más de cinco minutos y es que me resulta incómoda la preocupación de los demás -estoy trabajando en ello- pero tú, a ti, sin terapias deje que me sostuvieras.

Ojalá haya canelitas con chocolate donde quiera que estés, ojalá me recuerdes y espero con fervor el día que vuelvas; persona favorita cuídate, yo estoy cuidándome y manteniendo la promesa de hacer hasta lo imposible por seguir viva, la única promesa que no voy a dejar que se la lleve el viento.

Te quiero más de lo que me había permitido aceptar. Siempre juntos, donde sea que estemos.

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