Serendipia.

He querido escribir desde Navidad pero nada se me ocurre, todo parece tan banal.

Este año ha sido multifacético. Sigo queriendo repasar cada suceso ocurrido y me parece curiosa la manera en que despertaba esperando que algo pasara y al final todo pasó, en un parpadeo, en un suspiro todo se desvaneció, resucité en una terapia con el psicólogo, vi arder el cuerpo de un familiar, me despedí de personas que eran importantes para mi, decidí tomar otro rumbo en mi vida, recuperar a las personas que perdí cuando me perdí a mi misma.

No tengo ganas de nada y a la vez acudí a clases de tejido, he terminado mi bufanda color borgoña, recibí un ukulele y he aprendido una canción, me he inscrito a un gimnasio por tres meses, visité tres museos en un día, reanudé mi ritual de escritura, terminé de leer Harry Potter, abrí Snapchat otra vez, cerré Facebook, compré un vestido rojo, subí de peso, elegí el ataúd, elegí la urna para las cenizas, decidí que era mejor que le afeitaran la barba, recé más de lo que había rezado en toda mi vida, les dije adiós, tomé decisiones y utilicé el algoritmo de “relaciones sanas con límites”; renuncié a Rusia y a España, lloré por días y dormí por semanas, terminé de ver tres series en Netflix, soñé con la muerte, escapé tres veces de ti y las tres veces regresé, huiste de mi y regresaste de nuevo, decidí irme sin despedidas y esta vez por un buen tiempo, lloré de nuevo, rompí el corazón de una amiga y un amigo rompió el mío. Mis domingos son videollamadas y mi hermano no volverá, mi hermana siempre vuelve; compré una libreta nueva para escribir y no he podido estrenarla, desarrollé un miedo a quedarme atrapada en un elevador y ahora tomo las escaleras; la CDMX fue el lugar más visitado, pubs, drag race, antros de mala muerte, la casa azul, el mercadito de garnachas, Coyoacán, Bellas Artes, Tamayo, la parte más bella de ti, poemas escritos en mi mente y silenciados con mi maestría y doctorado en huir de las personas, tu rindiéndote de mi, partiendo sin decir nada y regresando con la esperanza de que yo siguiera siendo la misma, metamorfosis, catarsis, yo aconsejándote en un sillón de Liverpool para que aprendieras a ser feliz y así poder cerrar esa historia que tanto nos atormentó. Desde ese momento supe que ya no volveríamos, debo confesar que guardaba cierta esperanza, lo siento.

Hoy despierto y me doy cuenta de que nada y todo paso a la vez, extraño y sigo adelante, dejo de huir y empiezo a recuperar a las personas que se quedaron cuando fui mi peor versión, quiero leer más, escribir más, llorar menos, caminar más, llevar mi ukulele a mis habitaciones más obscuras, apreciar más a mi madre, he renunciado a mi puesto de Batman sin recibir liquidación y aunque no parezca me siento liberada de andar cargando con todos menos conmigo.

Escribo esto en vísperas de Año Nuevo, esperando que ese cliché tan viejo de empezar desde cero cada primero de enero esta vez funcione. Usaré calzones rojos porque esta vez quiero encontrarme y enamorarme de mi versión 2018, que engloba 23 años de existencia, años de lucha continúa conmigo, con mis demonios, viviendo atormentada; me imagino viajando a la India por un mes, meditando y con un voto de silencio, espero que todo suceda de la manera que deba ser.

También quiero hacer un paréntesis en Miguel -mi psicólogo y el hombre que le ha dado más estabilidad a mi vida- quién me hizo dibujar un radar de mi corazón acerca de las personas más importantes para mi, aquellas que tendrán acceso a esta pequeña parte de mi, esta versión de “al desnudo”, la parte mía que vale la pena conocer.

Deseo que tú, mi querido lector sigas existiendo en esta historia, quiero hacer un especial énfasis en ti que atravesaste tormentas conmigo, que perdonaste mis errores y sostuviste mi mano cuando acudí a tus brazos con la esperanza de que limpiaras mis lágrimas, por seguir creyendo en mi y seguir apreciando cada versión mía, por haberte quedado sin pedírtelo, por haberme amado cuando yo no podía.

Donde sea que vayamos siempre estaremos buscándonos y al final nos encontraremos, tal vez en distintas actualizaciones de iOS, windows, pero mi amor por ti es atemporal. Te amo.

Atentamente.

Tu más grande admiradora,

G.

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