Refugiados en el Mediterráneo, un mar de sueños ahogados

Abandonan sus hogares para escapar de conflictos y desastres a través de las peligrosas aguas de un presente incierto

Si tuvieras que irte a la fuerza de tu casa, de tu colegio, de tu vida diaria, ¿qué harías?. Así se sienten las personas que llamamos refugiadas a las que una guerra, una opinión política o por motivo de raza, religión o nacionalidad les obliga a abandonar su país para buscar protección.

Los canales por donde transcurren esos caminos en busca de refugio son variados. Uno de ellos es por agua, en concreto el mar Mediterráneo, en el que desde enero de 2016 hasta finales de septiembre han muerto o desaparecido casi 3.500 personas cuyo viaje tenía como destino países de Europa como Grecia, Italia o España.

Planeta Futuro-El País

Mientras, los “brazos” de los países en la Unión Europea miran hacia otro lado implementando políticas y leyes que no respetan los derechos humanos desoyendo las disposiciones de protección internacional del UNHCR para los refugiados.

Sueños mojados por el mar

Personas refugiadas que sacan fuerza de su dolor para no pensar en el largo y peligroso camino que les espera viajando a través del mar. Aquí surgen las mafias, erigidas en protagonistas, para hacer su “particular” negocio cobrando altas cantidades de dinero por viajar en “embarcaciones” de frágil consistencia para tan complicado trayecto.

Cientos de refugiados y migrantes antes de ser rescatados por la guardia costera italiana en el Mediterráneo THE ITALIAN COASTGUARD/MASSIMO SESTINI

Dejan una vida, un hogar, un familia en búsqueda de un presente que no sea tan oscuro como el que han visto hasta ahora. Durante el año 2016 ya han llegado a Europa, a través de las aguas del Mediterráneo, más de 300.000 personas, con sus esperanzas y sueños que se mojan diluidos por aguas frías e insensibles como las actitudes de los gobiernos de países receptores.

Los datos no pueden quedarse en simples estadísticas ya que detrás hay personas, sentimientos y vidas de mujeres, hombres y niños que no pueden seguir estando en sus hogares, en sus ciudades porque están en peligro.

Refugees/Migrants Emergency Response — Mediterranean (UNHCR)
Estamos ante la mayor crisis de refugiados y personas desplazadas por la fuerza en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial, apuntó el comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramópulos, ya en agosto del 2015.

Refugiados con rostro de niño

Niños y niñas de la mano de sus padres o en ocasiones solos, se montan en esas barcas para viajar a ninguna parte por aguas rebeldes y peligrosas. La infancia se rompe por las dificultades, por las lágrimas en lugar de risas, por ese juego no jugado, por todo lo que no debería pasar un niño.

Otra vez los datos nos producen heridas si hablamos de más de 80.000 niños y casi 17.000 menores no acompañados que desde enero de 2016 están llegando por mar y como bien explican desde Unicef, la crisis de refugiados en Europa tiene rostro de niño porque ellos son los más vulnerables y transcurrido un año de la muerte de Aylan en septiembre de 2015 no se ha avanzado casi nada.

Un año de la muerte de Aylan: ¿qué ha cambiado?

Otros brazos para los refugiados

La solidaridad horizontal, de persona a persona, no entiende de políticas o intereses sin sentido. Existen muchas acciones de Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) que trabajan por paliar esta situación y llevan tiempo denunciando esta situación exigiendo una respuesta coherente con los valores fundacionales europeos.

Y personas anónimas que, viendo lo que está pasando, entran en acción para estar cerca de la dificultad como el caso del Astral, un barco de lujo empleado para rescatar refugiados en el mar que ha salvado miles de vidas.

Esperamos respuestas, esperamos acciones desde hace mucho tiempo. Los compromisos “de foto” no dan resultados creíbles como lo ocurrido en la cumbre de la ONU sobre refugiados y migrantes celebrada el pasado 19 de septiembre en New York. Los sueños de supervivencia para vivir un presente más cierto siguen ahogándose en aguas del mar Mediterráneo.