Pensar en APIs

La cantidad de mensajes que viajan y que se entregan a través de Internet crecen cada día, y claramente han sobrepasado la capacidad de abstracción y procesamiento de mensajes que tenemos los seres humanos. Ahora que los objetos están comenzando a conectarse a Internet ellos también envían mensajes digitales a través de Internet, y de hecho al día de hoy los objetos ya intercambian más mensajes entre ellos que los humanos (por el simple hecho de que hay más objetos que humanos conectados a Internet).

La revolución digital nos está obligando a re-diseñar los procesos dentro de nuestras empresas y las propuestas de valor que entregamos a nuestros clientes y shareholders, cambiando el qué, cómo, cuándo, dónde y por qué realizamos interacciones entre personas, procesos y objetos.

Es tiempo de pensar en APIs.

API se refiere a la siglas de Application Program Interface, es decir es una serie de definiciones programáticas que nos permiten realizar una solicitud a una aplicación, y obtener una respuesta. Así es como Visa o MasterCard se comunica con los bancos y con las terminales de las tarjetas de crédito, tienen una serie de mensajes con una estructura establecida que intercambian entre los servidores de Visa y servidores de los distintos bancos para que puedas realizar un pago.

Pensar y definir APIs nos ayuda a delegar actividades que actualmente hacen los humanos para que ahora sean realizadas por robots. Por ejemplo hace unos cuantos años cuando queríamos realizar un pago seguíamos un viaje de usuario semejante al siguiente:

  1. Hacer el cheque.
  2. Conseguir la firma de autorización.
  3. Ir al banco del beneficiario y depositarlo.
  4. El banco lo resguardaba y al final del día solicitaba a nuestro banco la transferencia de los fondos.
  5. Nuestro banco revisaba si procedía el cobro y daba los recursos al banco que recibía el dinero.
  6. El cliente recibía el dinero al siguiente día hábil, o una notificación de que no procedía el pago del documento.

En la actualidad todas esas actividades que dependían de muchas personas se resuelven mediante una simple trasferencia electrónica, y que además es en tiempo real.

Llevando este ejemplo un poco más allá ahora es posible realizar en un archivo de Excel un listado de los pagos que queremos realizar, subir ese archivo a la banca electrónica y realizar con un sólo movimiento una cantidad considerable de transacciones. Imaginemos cuántas horas de trabajo que antes eran realizado por personas ahora son realizados por robots (computadoras) al convertir en una API la actividad de realizar pagos en bancos.

Actualmente muchos servicios digitales tienen sus APIs, lo que te permite que por ejemplo puedas “Twittear” desde Tweetbot, Twitterrific o desde tu Apple Watch; que guardes un documento directamente en tu Dropbox sin estar en él; que compartas una página en tus redes sociales; que conviertas una dirección en un mapa (aún y cuando no estés en Google Maps); o que por ejemplo inicies sesión en algún sitio o app utilizando tu cuenta de Facebook o Google.

Nos gusta mucho utilizar las APIs

Utilizar APIs nos ayuda a darle más valor a las soluciones que ya utilizas el día de hoy, y también nos gusta pensar en cómo podemos transformar en APIs los problemas y procesos de nuestros clientes.

Es hora de delegar a los robots las transacciones que mecánicamente ellos pueden realizar, y dejar el tiempo libre a los seres humanos para las tareas creativas y de pensamiento profundo, es hora de pensar en APIs.