La culpa es nuestra

En Argentina, lamentablemente, ya hemos hecho un culto a la tragedia, y sin diferenciar. Viales, espectáculos, salidas de boliche, eventos deportivos. Lo sucedido ayer sábado en Olavarria con el “show” de Carlos “Indio” Solari, fue una muestra de que no nos importa nada como sociedad.

Miles y miles de personas viajando desde distintos puntos del país, siguiendo a un líder que, aunque sabe de las cosas que suceden en sus shows, no sale a emitir opinión alguna. Miles de personas viajando sin entradas, sabiendo que total, cuando comience el show, “vamos a poder pasar”. Desorganización, falta de respeto entre los “fanáticos”, inconsciencia por doquier.

Como sociedad, no aprendimos nada de aquella tragedia de Cromañon. Episodio similar. Ni tampoco aprendimos como sociedad la muerte del pibe que fue a ver a La Renga en 2011, por una maldita bengala, por falta de controles. Pero también no nos tenemos que olvidar lo sucedido en lo que tendría que haber sido una fiesta como la de TimeWarp, en 2016. Y si seguimos, también no nos tenemos que olvidar de lo de Once. Y no es por meter todo en una misma bolsa. Es porque estos hechos que pasan, toman relevancia cuando son multitudinarios, pero cuando solo sucede en un grupo minúsculo, “no pasa nada”. 
Como sociedad, no nos interesa que haya controles o no, porque solo “queremos llegar”. Al laburo, a la valla cerca del cantante, a estar con un amigo, novia, hermano. Nos interesa poco y nada nuestro historial de tragedias, total, pasa. Total, la gente se olvida. Y lamentablemente, seguimos sumando mas muertes. Y después nos preguntamos por qué pasó, cuando deberíamos preguntar, por qué dejamos que pasara. Si en realidad, todos sabemos que viajamos en colectivo como ganado, que viajamos en subte como ganados, que viajamos en colectivos de larga distancia como ganado, que vamos a un recital/show y sabemos que podemos entrar así nomás, que sabemos que si pasamos un semáforo en rojo, “no pasa nada”; que sabemos que si salen a los boliches y en auto, no pasa nada, y menos si tenés alcohol en sangre.
Porque nos acostumbramos, como sociedad, a que el Estado no se haga cargo frente a los reiterados reclamos de los ciudadanos. Porque los que organizan los festivales casi nunca salen a dar la cara. Porque muchas veces la justicia no actúa.

La culpa es de nosotros. La culpa es de la sociedad. Hacemos oído sordo a los que nos dicen. No se respeta al que tenemos al lado. Si queremos un cambio, tenemos que comenzar por nosotros. Porque las tragedias van a seguir pasando. Hagamos un mea culpa. Dejemos de echarle la culpa al otro.
Y por favor, comencemos a interiorizar estas palabras: Respeto. Conciencia.