Neófito Sociólogo


Les hablaré acerca de mi experiencia como estudiante de primer año de sociología, tal vez les parezca aburrido, pero es la carrera que amo.

Trabajo en un hospital, en el tiempo que me queda, trato de sacar adelante los cursos. He tenido que hacer cambios de turno, cambiar guardias, leer en tiempos muertos, en el bus, en las madrugadas, pero no me arrepiento. En menos de un año, este esfuerzo me ha dado tanta satisfacción que no puedo expresar.

Cuando voy a clases, siento que mis profesores recitan poesía pura, en especial el de Introducción a la Sociología, puede sonar exagerado, pero no miento cuando les digo que todo tema me mueve y descontrola las neuronas, mi corazón se acelera cuando me emociona un tema, tomó agua exageradamente, me da dolor de cabeza y en algunas clases salgo bastante agotado, pero salgo satisfecho.

Con el tiempo comencé a a estudiar las relaciones que existen en mi lugar de trabajo, no dejaba de pensar en las perspectivas vistas en clase, comencé a identificar patrones de conducta social en mis compañeros, supongo que no puedo evitarlo, no por la carrera, si no por mi forma de ser.

A veces salgo frustrado de clases, porque existen retos que todo estudiante de primer año de sociología debe comenzar a trabajar, cada uno de nosotros debe socializarse, autoexaminar la forma en que fuimos criados, las experiencias que han formado nuestras opiniones, para tratar de ser lo menos subjetivos posibles, pero esto no es tan fácil como suena, algunos temas en clase me parecen frustrantes, ajenos o incompletos, a veces olvido la forma en la que la sociedad se comporta, lo externa que es a nosotros, olvidó que soy un individuo tratando de conquistar de alguna forma todo tema que sea posible, olvidó que soy uno más, sin querer soñar pesimista, lo qué pasa es que un sociólogo debe ser realista, científico, analizar con conocimiento y tratar de ser imparcial, a pesar que no esté “de acuerdo” con lo que sucede.

Me emocioné aún más cuando logré, de una manera minúscula, está capacidad, estaba en la U cuando por primera vez, no sé ni cómo, le hable a una amiga y también compañera de trabajo, acerca de una comparación que hice de la Solidaridad Mecánica, que explica E. Durkheim, con mi lugar de trabajo. Sin darme cuenta que estaba inconforme con las características que tenían mis compañeros en sociedad, explique de forma imparcial al respecto. Ese día sentí que descubrí una capacidad que adquirí siendo solo un estudiante.

Hasta el momento he tenido que leer montones, pero no me arrepiento, con cada pensamiento loco que me salga por ahí voy aportando más a mi entendimiento del comportamiento social. Y es que jamás podría pensar en pasar por esta vida solamente reproduciendo el carácter social del capitalismo productivo en el que nací.

Estoy pensando en aprovechar toda la comprensión que pueda adquirir para generar un cambio como activista, aunque sea mínimo, me hierve la sangre cuando veo que se cometen injusticias o exclusiones de grupos minoritarios, solo por una lucha de poder, debo separar mi forma de ser impulsivo, para lograr algún cambio efectivo. Antes de entrar a la carrera, jamás imaginé si quiera en aplicar la sociología, pero creo que mi “yo” buscó a la sociología con esa intención.