Riquelme, siempre Riquelme.
Relato de un admirador a su admirado.
Este Domingo sabía que no era un Domingo más en la cancha. Era, quizá, la última vez que iba a ver a Román en la Bombonera. Llovía, no sabía como iba a ir ni con quien, pero sentía que no existía la posibilidad de no estar allí. Desde que me gusta el fútbol soy hincha de Boca, me agarró “ de grande”, a los 13 años. Me agarró viendo el gol de tiro libre a Cucúta, el olímpico a Velez, el show contra Gremio de local y admirado con una de las más grandes maravillas que vi: el sablazo en la vuelta de la final de la Libertadores 2007.
Riquelme para mi es la entrada al fútbol, mis primeros gestos y exclamaciones de buen juego de la pelota. Mis primeros recuerdos de este deporte nacieron con Riquelme, mis primeros gritos por la ventana, mis primeros festejos, mis primeros sentimientos de enorme cariño y amor para con Boca.
Por eso este domingo no era un domingo como el resto. Sabía, era consciente que una etapa podía cerrarse. Y con este cierre me pasaban dos cosas por la cabeza. Una de ellas era el enorme deseo que siga en el club, verlo muchos (o no muchos) años mas en el club. Y la otra era que listo, que ya estaba, que era una etapa terminada, que final y realmente Riquelme no iba a seguir en Boca. Esta última me generaba bronca y mucha tristeza hasta que pensé ¿Por qué no? ¿Y si Román ya nos dio todo lo que nos podía dar? Quizá ya se había terminado. Porque a los 36 años cabe la posibilidad que un jugador se acabe, esta dentro de las lógicas posibilidades. A pesar de querer que el tiempo se frene para siempre, de querer ver a Román para toda la vida, sabía que no era posible.
El Diez, el eterno Diez, no decepcionó. Viejo, lento, cansado (y bla bla bla), incluso así nos hace deleitarnos, aplaudir, corear su nombre, lo de siempre. Riquelme le dió a Boca una nueva identidad. La elgancia de Rojas, las gambetas de Diego, Brindisi, Pescia, Cherro, todos jugadores de buen pie que ayudaron a darle identidad a un club en que, dice, basta con “huevos y garra”. Pero Román cambió la historia, Román refundó Boca. Sí, es cierto, Boca esta primero, SIEMPRE. Jamás un hombre será mas grande. Pero es inngable que Boca es mas grande por Riquelme.

Riquelme para mi es sinónimo de fútbol. Es sinónimo de Boca. Y logré llegar a la conclusión, después de escucharlo declarar (otro noble arte que el Diez maneja como nadie) que quiero que juegue hasta los 40 en el club que ama. Me di cuenta que Román no se acabó, que todavía hay Riquelme para rato y él, nosotros y Boca merece tenerlo ese rato que le queda.