Anatomía de una sonrisa

Empieza a surgir como una contracción en las mejillas que intentan plegarse hacia atrás en el instante justo que los labios se expanden y se separan ligeramente permitiendo que los dientes superiores — y en algunas ocasiones también los inferiores — puedan ser vistos desde el exterior. La nariz entonces se ensancha de manera casi imperceptible mientras los párpados cubren los ojos parcial o totalmente — dependiendo del grado de alegría implícita — .

Aparece por lo general después de una sensación emocional de carácter amoroso, amistoso o gracioso. Al ser amoroso el brillo en los ojos suele aumentarse aunque esto solo sea visible justo en el instante anterior a ser cubierto por el párpado. Por su parte si la emoción es graciosa, puede ser el preludio a una ensordecedora carcajada cuya anatomía no será tratada en este escrito, por ser solo una consecuencia y no un componente fundamental de la sonrisa.

Si se logra que una de las mejillas no se pliegue y por lo tanto los labios se expandan en una sola dirección — ya sea derecha o izquierda, pues resulta incómodo arriba o abajo — puede provocarse un efecto atractivo y sexy siempre y cuando se mantenga la compostura para no dar cabida a la exageración, lo cual puede generar un efecto adverso y parecer depravado.

Finalmente, las mejillas vuelven a su posición original y los labios se cierran ocultando los dientes de nuevo. Así muere la sonrisa, y el rostro que la ha esbozado queda alerta a una nueva emoción que reinicie el ciclo.