Parabéns, Sobral.

Recta final del curso académico, buen tiempo y el verano a la vuelta de la esquina. Un marco inmejorable para la celebración de uno de los concursos musicales con mayor prestigio en Europa y, al fin y al cabo, en el mundo: Eurovisión. Aunque no gozo de un don especial para transmitir sentimientos a través de la música ni de un criterio objetivo para valorarla, disfruto mucho siguiendo por radio o televisión este gran encuentro musical de países europeos.

Tengo que reconocer que nunca había estado tan a favor del resultado final. Sí, ha ganado Salvador Sobral, con Portugal, y estoy orgulloso de él y de su canción anticomercial y antieurovisiva Amar pelos dois. Dejando de lado mi ignorancia, me voy a aventurar a decir que la música no tiene por que ser “veraniega” ni tener un ritmo pegadizo para que pueda ser bailada en las discotecas. La buena música, y espero que aquí muchos de ustedes estén de acuerdo conmigo, debe transmitir unos sentimientos de la mejor forma posible, con lo que a veces predomina la letra y el mensaje por encima del sonido.

Sobral ya lo dijo al ser declarado ganador: “Vivimos en un mundo de música desechable, de música de comida rápida. La música no son fuegos artificiales, es sentimiento”. No estoy diciendo que la canción del catalán Manel Navarro, representando España, y que quedó en la última posición con tan solo 5 puntos, sea una mala canción, es más, estoy seguro de que la escucharemos bastante este verano.

Sobral: “Vivimos en un mundo de música desechable, de música de comida rápida. La música no son fuegos artificiales, es sentimiento”.

El problema es que gran parte de la votación se rige por una cuestión de geopolítica. Los paises se votan entre ellos por razones de cercanía o de simpatía política. Llegados a este punto, podemos decir pues que el fracaso de España en Eurovisión puede ser fruto de sus continuas decepciones políticas. Dicho de otra forma, un país que está haciendo el ridículo a nivel mundial ha quedado retratado como tal en un concurso musical, y el que sale peor parado es el pobre cantante sabadellense.

Dejando el tema político para otro día y volviendo al ámbito musical, me reafirmo en mi alegría de que haya ganado Sobral. Y además, me gustaria felicitar a los portugueses que con una Eurocopa y una Eurovisión en dos años, junto a su arte para hacer toallas, se coronan como los reyes de Europa. Parabéns.

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