Los oportunistas

Los enchufados pobres

“¡Soy adeco a mucha honra!” Expresa el jefe de este clan familiar al ser preguntado por su orientación política, algo dudosa, por el cargo de funcionario que desempeña en una administración roja rojita chavista. Los años pasan, y suponen cambios, pero no para este funcionario de carrera de la alcaldía de una ciudad que llaman “jardín” (puro cliché electoral), quien orgulloso se muestra férreamente contrario al partido gobernante mientras finge no serlo con una foto de perfil de WhatsApp de Chávez. Su esposa también es funcionara y sigue el libreto.

A pesar de, iban a todas las marchas opositoras, mientras al mismo tiempo iban a las marchas impuestas del chavismo. Con el tiempo dejaron esa labor a su hijo mayor, pero lamentablemente éste también ahora es funcionario y ya no hay quien los represente. Para ellos la comida no escasea. Los precios de su comida son regulados y se obtienen sin hacer ni una cola. No tienen grandes sueldos. Lo justo para vivir. Tiene un apartamento comprado hace mil años. No tienen autos de lujo. Tienen dos autos. Uno en malas condiciones que llevan al trabajo para dar lástima a sus jefes. Y otro de mayor calidad para salir a pasear. Sigue el ejemplo de su vecino funcionario de la gobernación que se dice opositor, pero finge no ser, y tiene un auto en terribles condiciones que lleva con el mismo fin.

Su hijo actualmente ha bloqueado en redes sociales a sus amigos de la infancia criticones del gobierno al ser increpado en el trabajo por comentarios en su timeline hecha por terceros contrarios a los pensamientos del gobierno. Sin embargo, tiene agregada en el Facebook a una diputada opositora de la ciudad (a quien conoce gracias a sus amigos criticones), por si acaso cae el régimen.

Lograron viajar una vez al extranjero, por supuesto para raspar cupo CADIVI y obtener dividendos. El destino, muy curioso: Cuba. Pues ahí vendes pasta de dientes por muchos dólares. Justo lo que hicieron. Muchos son los cuentos poco el estómago para narrarlos.

Esta familia, tristemente no es la excepción. Tampoco es un fenómeno exclusivo de ciertos adeptos a la oposición. Sus vecinos, ex compañeros de trabajo, ex compañeros de estudio, colegas. Todos viven detrás de una oportunidad. ¡Pero qué clase de oportunidad tan miserable! Mientras cazan oportunidades, critican/apoyan al gobierno que los gobierna y ¿quién los critica a ellos?. Se escudan en la ineficiencia del otro para justificar su ineficiencia, cuando una cosa no tiene nada que ver con la otra. Pero lo peor, no se dan cuenta que son esclavos de su propias miserias. Todo este desgaste de fingir ser lo que no eres a gran escala, es un desperdicio de energía si se le compara con la ganancia obtenida: comida y un sueldo fijo de porquería ( 30.000 mil Bs., para ser mas exactos). Los costos son muy altos, perdida de amigos, familiares, credibilidad, futuro, un país entero… la incapacidad de no poder verlo y la creencia mediocre de tener una vida conforme.

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