Tienen razón quienes llaman a Guayaquil, “la perla del pacífico”, pues la belleza de esta ciudad, que nació al pie del Cerro Santa Ana se ve en sus flores, en sus colores, en sus sonidos y más que nada en el calor de su gente. Pues bien, nuestro pórtico de oro, Guayaquil de todos, desde 1992 comienza una transformación que hasta el día de hoy no culmina, pues cada día se resalta más su cultura y su diversidad. Es la ciudad más poblada del país con 2’634.016 de habitantes, y creciendo cada año al 2,70%, y si hablamos de su área urbana, Guayaquil se alinea entre las ciudades más grandes de América Latina.
La ciudad comienza a reconstruirse en 1896, debido a un incendio. Posterior a esto se aprueba el proyecto de “Ordenanza de rectificación del plano de la ciudad y fábrica de los nuevos edificios”, rediseñando las calles, obteniendo unas “rectas y amplias” y buscando eliminar callejones, debido al peligro de propagación del fuego. Se hace un concurso de proyectos en el cual gana el ingeniero Gastón Thoret, francés, quien planteaba una unión definitiva de la ciudad, uniendo la ciudad nueva, y la ciudad vieja, “dejando de lado la antigua imagen desordenada de la Ciudad Vieja en contraste con la ordenada y planificada Ciudad Nueva.”
Un fenómeno que ha estado invadiendo nuestro puerto principal, son las llamadas “invasiones” además de los conjuntos residenciales que se han asentado vía a la costa, vía a Samborondón y vía a Daule, lo que ha ocasionado su expansión territorial en su área urbana y rural. Quienes también se han visto beneficiados con esto son los dueños de centros comerciales, pues ven en estas vías una oportunidad para posicionarse con sus locales y obtener beneficio en sus ingresos.
Hay direcciones en las que la ciudad ha mostrado signos de crecimiento y tendencia a expandirse, como resultado de ello, se han considerado como “áreas de reserva para la expansión urbana” y tienen prioridad, siguiendo su rumbo determinado por las condiciones de la geografía lugareña, desde sus inicios hasta el día de hoy. Entre las áreas que muestran esta tendencia con mayor énfasis, se encuentran el sur y sureste del núcleo central de la ciudad, y asimismo el norte y noreste, (vías a la costa, Daule y Samborondón)
Nos dice el reporte sobre Guayaquil que “aparte de las tendencias de expansión señaladas anteriormente, también se ha podido comprobar una notoria consolidación del núcleo central y sus áreas más cercanas, en especial las localizadas hacia el sector norte, que tienen varias ciudadelas nuevas de alto índice de población y de mucha actividad y prosperidad. También podemos mencionar, sobre las invasiones, que En el siglo pasado el crecimiento urbano se volvió incontrolable, estableciéndose en barrios marginales como el Guasmo, Suburbio, y al norte el Monte Sinaí.
Otro acelerado avance es el de Samborondón, recalcando los últimos kilómetros de esta carretera, adjuntándose diversos centros comerciales que aportan satisfacción a las demandas de consumo de los habitantes, y dando a conocer que se promueve el comercio con locales de comida, de ropa de electrodomésticos y todo tipo de artefactos. Un comentario común entre los guayaquileños es que se vuelven “otras ciudades” estas áreas de expansión ya que poco a poco se van imponiendo malles, restaurantes, ciudades, facilitando a los habitantes la obtención de las cosas que requieren y eliminando la necesidad de acercarse al centro de la ciudad.
Pero no solo el área de las carreteras y afueras de ciudad han sufrido una transformación, pues las mismas zonas de la ciudad como la alborada, han cambiado. El sector inmobiliario nos cuenta que las vías se han convertido en calles de ocho carriles y la zona dejó de ser residencial para tornarse comercial, todo esto en 36 años
El día de hoy, se conoce a Guayaquil como una ciudad sofisticada y de alta plusvalía, gracias al trabajo de muchas y muchos que quisieron siempre un mejor Guayaquil. Se destaca el trabajo del arquitecto Gonzáles Valdebenito, oriundo de Chile “quien entre 1953 y 1979 dirigió el Departamento de Diseño de la Compañía Edificaciones Ecuatorianas, donde desarrolló los proyectos del Hotel Humboldt, Edificio Cóndor, Cine Presidente, Club Metropolitano, Cine Quito, Ciudadela Urdesa, Edificio Santistevan, Colegio Santo Domingo de Guzmán, Centro de Vivienda del IESS, Edificio Gorelik, Iglesia San Antonio María Claret y Grand Hotel Guayaquil, entre otros.”

Pero no es el único, pues como no destacar la zona de la Alborada, edificada en 1975, y la obra llevada a cabo por el Sr. Alfredo Baquerizo Nazur, y tantos barrios emblemáticos de la ciudad, que según opiniones de quienes la han visitado luego de algunos años la encuentran “irreconocible”.
Esto es obra de personas sobresalientes, que han decido hacer algo más por su ciudad, dando de sí para hacerla una mejor ciudad, bella, llena de matices y de arquitectura que aunque recuerden el pasado, apunten hacia el futuro.
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