
Pertenecemos todos al género self
Las brechas entre los hombres y las mujeres
Los géneros han servido a lo largo de la historia para catalogar, para organizar una serie de temáticas que son tratadas de diversas maneras con estilos particulares, la finalidad es poder aglomerar la diferencia. Esta generalización nos ha separado, catalogado, diferenciado, enjuiciado y prejuiciado. Qué es lo que nos ha separado más allá de las obvias diferencias biológicas, que al final de cuentas en esta época de trans-generalización, cualquiera con los medios suficientes puede volverse otro, ese otro que no era y que quiere ser.
La comunicación. De qué hablan los hombres, de qué las mujeres, que prefieren ver, escuchar, ellos y ellas, será una cuestión de género o es que ya sólo queremos vernos, escucharnos a nosotros mismos a través del feedback que recibimos de los medios en los que nos reproducimos. Ser es ser fotografiado, self-es-ser-percibido, ante esta inmediatez del ser-self no existe género, todos somos masivamente instanciados por el Instagram.
Pertenecemos todos al género self-ismo, en el que el hombre ni es el tan macho, la hembra usa panties con la palabra feminista, la moda nos vende modelos que feminizan al hombre o masculinizan a la mujer. Pero aún persistimos en continuar demarcando la diferencia, los -ismos son la generalidad, machismo, feminismo, si no eres como yo entonces eres… un/una –ista.
La realidad se impone. Para convivir en el día a día en muchos lugares ellos y ellas tienen que estar separados, en horas pico hombres y mujeres deben aislarse en el transporte público, el acoso por género, la forma de vestir, etc. son motivantes (o desmotivantes) para el des-acercamiento entre hombres y mujeres.
Qué puede disminuir la brecha entre géneros, la cultura de medios a lo largo de los años ha mostrado e infestado con imágenes de mujeres, visualizar el cuerpo femenino es cosa de todos los días, hombres y mujeres acostumbrados a ver féminas. Las imágenes de hombres están frecuentemente dirigidas al público gay-homo, si es hombre y está desnudo sólo puede gustarle a otro hombre o a una mujer. La mujer dialoga, con la estética femenina que va dirigida al hombre y a la mujer, su diálogo con el cuerpo masculino está canalizado por los cánones de belleza dictados por la cultura pop homo-gay o por la hiper-masculinización del estereotipo “macho”.
El medio nos homologa. La liberación de un eros domesticado, depilado y bien presentado ha permitido que tanto hombres como mujeres exhiban su self-erotismo siguiendo (en la mayoría de los casos) la estética preestablecida o en muchos otros, innovando en una apropiación del sentido de lo bello, lo atractivo. El selfie es el medio que hace de cualquiera un modelo, sin distinción de géneros.
Los Hombres y mujeres son seres que están en un constante hacer, necesitan referenciarse, retroalimentarse en la construcción de un erotismo sin–ismos.