Egoísmo y justicia


Una pequeña reflexión sobre la universidad y la realidad peruana.

Generalmente siempre pensé que la universidad iba a ser un lugar sagrado, donde una elite de personas se dedicaba simplemente a aprender, investigar y desarrollarse bajo un punto de vista formativo que demandaba mucho sacrificio y dedicación. El “liceo” donde estudié por 5 años me preparó con tal propósito: me enseñó a estudiar, me obligó a satisfacer cualquier curiosidad y a buscar la lógica detrás de cada cosa. Estaba listo psicológicamente para luchar entre la multitud y retarme día a día. Llegué a Perú con las mismas expectativas pero todo parecía diferente a lo que pensé.

El nivel educativo lastimosamente era demasiado bajo, sobre todo en los ciclos iniciales. Siempre me critico el hecho de que pase buena parte de mi tiempo criticando las imperfecciones y lo negativo que hay en cada cosa. En alguna parte leí que los pesimistas son los que cambian el mundo porque son los eternos insatisfechos que buscan llevar el mundo a algo mejor.
Para entender que fallaba entonces tuve en cuenta varios factores. Lo primero que requería para proceder en este análisis era excluir el hecho que las personas son estúpidas. Nadie lo es, nadie nace así.
La educación es carente desde sus raíces, desde la primaria. El sistema en si está mal fijado. Como es posible que aquí acaben la experiencia pre universitaria a los 16 años?! (Y no miento al decir que es posible encontrar jóvenes hasta de 15 años en las universidades). A esa edad yo era un “chibolo” como los demás, sin propósitos en la vida y con muchos sueños.

La sociedad
Este país carece de valores, o por lo menos la gente no los tiene en cuenta. Es inútil quejarse de la delincuencia, de la pobreza y de los males externos incontrolables que pueden aportar consecuencias negativas a las perspectivas de vida. Nosotros construimos el mundo, a partir de nosotros mismos. Si yo me niego a dar una buena imagen de mi forma de ser, y simplemente hago lo que me da la gana es obvio que se genera un efecto “domino”, porque los malos hábitos son un virus que se propagan de manera inmediata.
Percibo mediocridad, personas que se conforman con lo que hay. Hay estadísticas que afirman que los habitantes de Sudamérica son más felices que los de Europa. ¿Será por eso? “Me conformo, vivo mi vida con lo que hay, no me preocupo del futuro, vivo el presente así como se viene y los problemas que hay, bueno, alguien tendrá que resolverlos…”
La verdad es que no soy nadie, soy un maldito hipócrita que piensa A pero sigue haciendo B. Estoy tratando de construir algo bueno en mí, el camino es largo pero hay voluntad y hay esperanza que algún día pueda cambiar y mejorar algo.

Hoy durante un examen una chica que suele estar en la otra parte del salón del que yo ocupo, se sentó frente a mí. Mientras yo resolvía tranquilo el examen de estadística, escuchando música para no perder la concentración (debería ser al revés) noto que se voltea y trata de decirme algo. Era obvio que quería que le sople algunas respuestas del examen.
Mi ego se rehusó a colaborar con alguien que no sabía cómo se llamaba, que tan era su nivel de desesperación que deseó confiar en mí.
¿Para qué colaborar con alguien que no se dedica a estudiar y desea llevarse el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo? Yo prefiero no involucrarme con personas así en los próximos ciclos, así que desaprueba tu examen y si quieres desaprueba el curso. No es mi culpa. No soy egoista, solo colaboro con el sistema, o por lo menos así debería ser. Ya sé que el karma algún día cobrará venganza y en el momento que yo necesite ayuda no la encontraré. Esto también es justicia.

Giuegi