Teamwork

Como suelo hacer últimamente a través de este medio, me pongo a reflexionar sobre el antes y el después a mi llegada a Perú. Justo ayer en la casa de una amiga analizabamos esta tendencia que existe en mi universidad de designar grupos para cumplir con varios trabajos y proyectos.
En la primera parte de esta experiencia, un poco decepcionado por la baja competitividad, no estaba muy a favor de los trabajos grupales:

1. Eran una gran pérdida de tiempo
2. Detestaba la maldita costumbre que todos llegaran tarde a los encuentros
3. Desconfiaba del potencial de los demás integrantes, generalmente los consideraba ineptos
4. Ciertos trabajos no requerían el apoyo de muchas personas
5. Estaba convencido que hubiera podido hacer el trabajo solo, con mejores resultados y sin que tener que depender de otras personas.

Los primeros ciclos avancé con esta ideología, no encontrando muchos problemas a nivel académico aunque si algunos en la interacción con mis demás colegas. De ahí comencé a adaptarme un poquito más al sistema, fui conociendo más a los demás y lentamente empecé a confiar en ellos.
Y justo eso es lo más importante para poder aprender a trabajar en equipo: la confianza. Aprendí a seleccionar mis compañeros, de acuerdo a sus aptitudes, su empeño y responsabilidad.
A pesar de este primer paso, aún faltaba definir una organización, distribuir las tareas e identificar un líder capaz de impulsarnos hacia alguna dirección. Al comienzo trataba de analizar la situación desde afuera, viendo aun muchos puntos débiles pero en un cierto momento decidí pasar a la acción.
No digo que improvisamente me haya transformado en un icono, en un modelo, en un líder perfecto. Simplemente comencé a asumir responsabilidad, inicié a confiar aún más en los demás y a ver de qué manera podía sacar lo mejor de ellos. Entonces empecé a evaluarlos según sus mejores cualidades y viendo cuales eran mis fallas, tratando de amalgamar un equipo transfuncional.
Fue ahí donde aprendí que yo no podía hacerlo todo, y si es que podía, había siempre alguien que lo hubiera podido hacer mejor que yo.
Entonces entendí que el verdadero propósito de todo esto es compartir información, dejando de lado absurdos egoísmos intelectuales. Fue así donde se formó un proceso de aprendizaje paralelo a aquello universitario, vi que de nada vale el individualismo. Todos juntos, si se puede!

Giuegi