A medida que te vas haciendo mayor te das cuenta de que las palabras no siempre tienen el mismo significado que aprendiste cuando eras pequeño y, de pronto, tener la mente cerrada no es necesariamente algo malo, sino todo lo contrario, esto denota que “tiene una personalidad fuerte”. En cambio, cuando eres abierto de mente y puedes llegar a cambiar ciertas opiniones e incluso adoptar otras ideologías (cuando te dan argumentos suficientemente buenos) “es que eres muy influenciable”, como si no lo fuésemos todos… ¿Realmente existe alguna persona que sea ajena al mundo que le rodea y nada pueda hacerle pensar distinto? ¿Alguien cuyas experiencias pasadas no le hayan abierto los ojos respecto a algún problema social o ideología?

¿Por qué concebimos el hecho de poder cambiar nuestra manera de pensar como algo malo? Nadie nace sabiendo, eso esta claro, todos tenemos derecho a equivocarnos, así como también lo tenemos para rectificar después, sin ser tachados de hipócritas.

“Recuerdo que diferente pasó a significar peligroso… Aún no lo entiendo, ¿por qué nos odian tanto?” (V de Vendetta)

Cuando eres adulto te encuentras de golpe y porrazo con la obligación absoluta de cumplir ciertos requisitos, si no lo haces no eres válido o estás desperdiciando tu vida. 
Tras terminar el instituto, se te abren dos caminos, estudiar o trabajar, si haces las dos a la vez, eres el mejor, un ejemplo a seguir y alguien que esta luchando por labrarse un futuro en el mundo laboral. Si no haces ninguna de las dos, no vales nada, no importa si dedicas tu vida a aprender idiomas viviendo en el extranjero aunque tus padres puedan mantenerte, no importa si todavía no has descubierto tu vocación y dedicas tiempo a la introspección, a conocerte a ti mismo y descubrir cosas nuevas, no importa nada de lo que hagas porque no encaja con lo que se espera de ti, no hay opción, algo tienes que hacer, y si no te gusta, es lo que hay.

¿Por qué no hay opción? Porque nunca nadie ha abierto la boca para gritarle a este sistema todo lo que se esta perdiendo, todos están demasiado ocupados recordándole lo que está ganando, personas empleables pero sin vocación, y después nos preguntamos por qué somos un país que trabaja tantas horas y somos tan poco productivos. Porque nadie ha dicho que hay vida paralela a la universidad, y paralela no quiere decir única y exclusivamente después de ella, quiere decir al mismo tiempo, o en su ausencia.

¿Para qué buscar otro camino mientras pueda seguir utilizándose un sistema educativo que oprime a los jóvenes y cohibe su libertad de pensamiento y de expresión, eliminando por completo su pensamiento divergente? ¿Para qué ofrecerles otras alternativas cuando la que tienen conviene tanto? No a ellos, por supuesto…

Tenemos un sistema que desde que empiezan en el itinerario educativo les dice que no a todo, les niega que puedan hacer otras cosas, hacen que se enfoquen en lo que “deben hacer” y acaben por lograr un objetivo, un único objetivo que, hagas lo que hagas y tardes lo que tardes, es el mismo: salir de la universidad con un diploma, una mentalidad cerrada (y probablemente opresora) y una cara de imbécil que ya no te la quita nadie. Todo esto para que seas el ciudadano ejemplar, que el gobierno te manipule a su antojo, porque a ellos no les importa que tengas la carrera de Medicina (y la especialidad, el máster, el doctorado…), a ellos les importa el hecho de que cuando tuviste que empezar a cuestionarte tu mundo, de pronto Filosofía fue optativa, les importa que te creas que lo sabes todo y que en realidad no sepas nada, que tu objetivo sea destacar sobre todos los demás, aunque esto signifique pisar a un compañero, que no te molestes en investigar nada, que pierdas tu curiosidad, que tu pueblo de 4000 habitantes no se te quede pequeño, que aceptes lo que la caja tonta (que no es tan tonta) quiera contarte, que te olvides que fuera de tu país las cosas son muy distintas… A fin de cuentas, que cada vez te de más y más miedo lo que hay fuera (de tu circulo de amistades, de tu pueblo, de tu país…), y no solo fuera, que también te da miedo lo que hay dentro, ¿por qué no? Dentro de tu corazón y de tu cabeza, y me inclino más por la cabeza porque cuando tus pensamientos hacen eco… tienes un problema, pero no temas, que no es tu culpa, igual es que estas acojonado de sentir algo importante, una de esas experiencias que te cambian la vida de la noche a la mañana y te tiran abajo todos los esquemas que pudieses tener porque, a fin de cuentas, es lo único que tienes, un esquema. Un esquema que desde que tienes uso de razón te han enseñado a construir: roles de género, roles relacionados con tu clase social, tu edad, etc. “Te tiene que gustar el azul porque eres un niño, tienes que jugar a las muñecas y no al fútbol porque eres una niña, cuando tienes 15 años tienes que escuchar este tipo de música, cuando tienes 17 más te vale haber perdido ya la virginidad (curioso que lo digan como una perdida cuando lo que haces es ganar experiencias) porque si no eres un pardillo y, si aun no lo has hecho, miente, que tus amigotes no se enteren, cuando cumples los 18, ¡enhorabuena! Ya puedes hacer legalmente todo lo que llevas haciendo desde los dieciséis, esta claro que con 18 tus mejores planes de ocio es emborracharte por ahí, que no quepa duda, cuando tengas 23 ya deberías ir pensando en buscar una pareja seria, que después de la universidad ya hay que sentar la cabeza, y si tienes una pareja seria y eres mujer prepárate para que te juzguen si decides no casarte o, lo peor que puedes hacer, decidir NO tener hijos.

“Si este es el sistema, no soy engranaje” (Inés M. del grupo Klitosoviet)

Ojalá la grieta que existe en vuestra estructura cada vez sea mas grande y se os hunda bajo los pies. Elegiremos lo correcto, lo que realmente queremos, si alguien algún día se digna a preguntarnos en lugar de asumir una única opción posible, dadnos (devolvednos) el poder sobre nuestra propia vida y haremos maravillas.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.