Erotismo: creador de textos controversiales

Uno de los elementos que han generado que novelas hayan sido prohibidas o catalogadas como generadoras de controversia, es el de la representación del erotismo. Este elemento ha sido utilizado por varios escritores como Mario Vargas Llosa, Ana Clavel, Juan Carlos Onetti, Mario Levrero y, uno de los casos más conocidos, Vladimir Nabokov. Cada uno utiliza un método distinto de representar la mirada erótica en un cuerpo, en especial del masculino al femenino.

El más claro ejemplo de esto es la novela Lolita de Nabokov, novela que causó conflictos en su momento, pero que al mismo tiempo llamó la atención de muchos lectores por la carga erótica empleada en la narración. Esta carga, que para muchos fue negativa, fue vista desde una perspectiva psicológica, donde llegaron a tachar de pedófilo al mismo autor, al igual que la novela fue vista como inmoral por la crítica. Pero, ¿qué sucede si planteamos la contemplación erótica desde una perspectiva filosófica?

Desde la perspectiva del pensador George Bataille, el erotismo es un elemento que cuenta con tres fases: el de los cuerpos, el de los corazones y el sagrado o divino. El primero se genera a partir de un contacto visual entre dos cuerpos, el segundo aparece cuando las pasiones entran en contacto entre ambos entes, pero estos nunca podrán estar unidos por completo, ya que incluso en el acto sexual, existe un abismo entre ambos que nada lo puede llenar. Por último, la tercera fase habla de representar al ente causante de erotismo en una obra de arte que termine por trascender.

En la novela de Nabokov estos tres elementos aparecen entre Humbert Humbert y la pequeña Dolores, quien es desdoblada en Lolita a partir de una mirada erótica. Pero esta perspectiva entre los personajes genera la creación del famoso manuscrito encontrado en la celda de HH, donde se trata de plasmar a Lolita para que quede para siempre en las letras.

El erotismo debería de ser visto como una contemplación que puede llevar a una creación artística, es decir, que puede generar una obra a partir de una experiencia que es meramente humana. El condenar este tipo de escritura en el pasado, y actualmente con algunos títulos, deja afuera una de las muchas partes de la complejidad del humano. Este tipo de obras pueden ser vistas actualmente en librerías, pero siguen moviendo a ciertas mentes a pensar en la inmoralidad que representan. Desde mi perspectiva, estas obras no deberían ser clasificadas de una manera negativa, ya que contienen la representación de una experiencia adquirida a partir de una mirada que deja volar la imaginación.