Matar A Un Ruiseñor, de Harper Lee

Reflexionando sobre libros (I)

Nota: Esta crítica da por hecho que ya sabes la historia y/o que te da igual que te la destripe.

Antes de empezar a escribir, quiero daros la bienvenida a la nueva historia que se me ha ocurrido, que espero que me dure más que tantas otras cosas que empiezo y dejo a medias. En este caso, quiero ir subiendo aquí reflexiones sobre todos los libros que me lea. Porque hay muchos que me dan que pensar y acabo rayandome yo solo cuando podría escribir lo que pienso. Y así de paso, también mejorar mi escritura.

Dicho eso, Matar a un ruiseñor. Uno de esos libros que todo el mundo debe leerse. Un clásico. Parte de la cultura general, y sobre todo de la estadounidense, hasta el punto de permitirse ser parte de un gag en Los Simpsons. Y un libro francamente bueno.

Cuando me enfrento a un clásico, suele pasarme que voy predispuesto a pasarlo mal. Por algún motivo, la mayoría de esos clásicos, de esos libros “indispensables” acaban siendo pesados, incluso tortuosos. No voy a negar, por ejemplo, la habilidad de Galdós para describir la batalla de Trafalgar pero, sinceramente, los Episodios Nacionales me aburren mucho. Y posiblemente El Quijote sea el libro más importante jamás escrito en nuestra lengua, pero creo que jamás seré capaz de hincarle el diente, o al menos no a la versión original escrita por Cervantes. El Retrato De Dorian Gray es un libro genial, con una historia que me encanta, pero de nuevo la manera de escribir y el lenguaje un tanto pomposo acaba arruinando la experiencia del que es uno de mis libros favoritos.

Es por ello que Matar A Un Ruiseñor me acabó sorprendiendo. Es cierto que es de los años 60 mientras que el libro más reciente del párrafo anterior es del siglo XIX, pero me esperaba un bodrio sobre la vida en Estados Unidos en los años 30. Pero nada más lejos de la realidad. Harper Lee sabe hacer, a través de la figura de Jean Louise “Scout” Finch una representación entretenida de la vida en ese pueblo de Alabama. Usa el mismo recurso que Un Árbol Crece En Brooklyn, de Betty Smith (otro libro que os recomiendo encarecidamente), y es que la vida vista desde el punto de vista de un niño pequeño (en ambos casos, una niña, tal vez eso sea relevante para que la narración sea entretenida) es mucho más divertida.

Todas las penurias, todos los problemas, que pueden pasar en la vida de los Finch, son pequeñeces siempre vistas desde una Scout que se preocupa más sobre si su amigo Dill llegará el verano siguiente o los fantasmas que puede que habiten la casa de enfrente que de la carrera profesional de su padre. Tanto su punto de vista como la manera en que los adultos cambian su manera de hablar para dirigirse a una niña de nueve años hace que incluso casos graves como la violación o la muerte, que se tratan en este libro, se vean tal vez con un poco más de positividad e ingenuidad. Además, no todos hemos sido mayores pero todos hemos sido niños. Es fácil conectar y pensar desde el punto de vista de Scout.

Además, el libro engancha una barbaridad. Me encontré leyendo dos horas seguidas porque quería saber qué pasaba con Tom Robinson, qué nuevas aventuras les pasaban a Scout, Jem y Dill, de qué manera intentaba la tía Alexandra de fastidiar a Scout… A lo mejor soy yo que me engancho rápido, pero en serio, hubo noches que tuve que convencerme a mi mismo de dejar de leer porque era demasiado tarde.

Como digo, un libro genialmente escrito, con una historia interesante, personajes que me encantan… Por todo eso es por lo que me jode que sea tan jodidamente hipócrita.

Matar A Un Ruiseñor se considera uno de los manifiestos esenciales en la lucha contra el racismo en los Estados Unidos. Un “ideario” de cómo tendría que ser una persona que lucha contra la xenofobia. Pero a mi esto me parece completamente falso, y voy a intentar explicarme.

Harper Lee hace un trabajo valiente a la hora de recoger una situación de racismo en un pequeño pueblo del sur de Estados Unidos en los años 30. Esto no lo puedo negar. Describe las cosas como posiblemente fueron, y aquí no hay nada que objetar. Todos los personajes representan figuras reales que (tristemente) siguen existiendo hoy día. Racistas, y personas “no racistas” pero que justifican hechos porque los otros “son negros”. No tengo problema con los Ewell, ni con la vecina misstress Stephanie, ni con tía Alexandra, con personajes que son racistas porque lo eran en la realidad.

Mi problema es Atticus.

Leyendo algunos análisis del libro, casi todos los críticos alaban a Atticus por ser un héroe contra el racismo y porque enseña lo íntegro que debe ser un abogado. Lo segundo es completamente cierto: trata a Tom Robinson de la manera en que trataría a cualquier otro abogado, y da su cien por cien para resolver el caso a su favor utilizando toda la legalidad a su favor.

Pero, ¿podemos realmente considerar a Atticus un héroe en la lucha contra la xenofobia?

Es innegable que el padre de Jem y Scout es un hombre bueno. Da todo lo que puede para que Tom se salve, y cuando muere, se preocupa de su viuda y su familia. En cierto modo sí, es un héroe en el sentido en que trata a los Robinson como iguales, independientemente de su color de piel. Sobre todo, teniendo en cuenta que hablamos de los años 30, Atticus hace más que suficiente para ser considerado un héroe. El problema es que Atticus no existe. Es un personaje ficticio dentro de una historia moralizadora.

Es evidente el propósito de Harper Lee: utilizar algo que le pasó en su infancia junto con todo lo que ha aprendido en su vida para enseñar que los negros son tan dignos como los blancos y que el racismo es un error. La teoría es perfecta, y su intención es buenísima. Y casi lo consigue. El problema está en los detalles.

Por ejemplo, cuando Tom Robinson muere. No recuerdo quién hace el comentario, pero el caso es que en algún momento alguien dice que Tom Robinson muere huyendo de la cárcel, como todos los negros. Que parece que sólo saben correr ante los problemas. ¿Dónde está aquí Atticus para defender a Tom? ¿Para explicar que Tom estaba desahuciado por culpa de una justicia racista? No sólo no intenta defenderle, sino que dice algo así como que Tom estaba cansado de la justicia blanca y quería probar con la justicia de su pueblo.

No nos saca del error. Lo acentúa.

De nuevo, tras la muerte de Tom, cuando Alexandra está haciendo una merienda con su club social, Atticus va a casa para pedirle a su hermana que le preste a Calpurnia (la criada negra) para ir a contárselo a la viuda. Y esto es una cosa que me cabrea no sabéis cuanto: Atticus tiene una intención buena, pero en el diálogo se hace un énfasis especial en el verbo. No se pide a Calpurnia que acompañe a Atticus, sino que Atticus la pide prestada a la criada. A su criada. Su cosa. ¿Pretendes contarme que es un héroe cuando usa un lenguaje esclavista?

Y hay otros pequeños detalles. Harper Lee intenta redimir a dos personajes del racismo, hacernos creer que los hechos han servido para algo. Y de nuevo, a mi parecer, falla. ¿Llora tía Alexandra la muerte de Tom o el suicidio profesional de Atticus al perder un caso que ella le dijo que iba a perder? ¿Mata el sheriff a Bob Ewell como venganza por haber obligado a la muerte de Tom, o porque atacaba a los hijos de un buen amigo?

Matar A Un Ruiseñor es un libro maravilloso. No puedo decir lo contrario. Me ha encantado mucho más de lo que creía que podía hacerlo un clásico. Y para la época en que se escribió es moderno, arriesgado. Harper Lee se merece su fama. Simplemente me cabrea el resultado final: es una novela con moraleja que adolece de los fallos que intenta que no tengamos, o es una novela realista con personajes demasiado idealistas. No arruina la experiencia, y de hecho me he visto pensando sobre el racismo de una manera nueva. Pero me encantaría poder decir que he aprendido de Atticus, del personaje que quería enseñarme.

Aunque por supuesto, esto es sólo una opinión.

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