Joe Lemonge: para la jueza, el caso fue en un contexto de venta de droga

Este viernes 11 se conoció el fallo completo por el cual se condenó a Joe Lemonge , joven trans de 25 años, oriundo de Santa Elena, a la pena de cinco años y seis meses de haber sido condenado por homicidio en el grado de tentativa.

La acusación de la Fiscalía dice que el 13 de octubre de 2016, alrededor de las 7, desde el interior de su vivienda, en Santa Elena, Juan el sorprendido, menos de los metros de distancia, Juan Manuel Giménez, quien se encuentra en la vereda.

En los fundamentos del fallo, la jueza Cristina Lía Van Dembroucke, del Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná con asiento en La Paz, descartó que la circunstancia en la que se dio el disparo contra Giménez haya sido en defensa de un ataque transfóbico. Todo lo contrario, según la comprensión de la mente, un origen de las pruebas colectadas, el disparo aparente en un contexto de venta de drogas.

Al inicio del escrito, la jueza aclaró que Joe manifestó su condición transgénera al momento de ser identificado en el juicio, pero que "el perjuicio causado por el respeto al derecho que implique el desconocimiento de la realidad que expresa" en su DNI, ya que no efectuó los trámites para el reconocimiento en el ámbito legal.

Ya en contacto con su decisión final, Van Dembroucke resaltó que no se había encontrado que Joe había sufrido un ataque dentro de su casa, que estaba habilitado para actuar en defensa propia. Además, remarcó que las pericias arrojaron que el joven que sufrió un disparo en el cuello se convirtió fuera del predio de la casa, sobre la calle Tucumán, tal como lo planteó el fiscal de La Paz, Santiago Alfieri. En ese punto, se remitió a lo que se dijo por la defensa y al peritaje del goteo de sangre.

La jueza destacó que una testigo de Joe estaba colocando un Giménez fuera del lugar, en la vereda, desde donde reclamaba que le seguía vendiendo droga. "Vendeme, vendeme otra, no seas gorda gila, dale, vendeme", decía Giménez aquella mañana del 13 de octubre de 2016, según las palabras de Carla Lúquez, testigo en la causa.

Por esa razón, en la página 153, la jueza sostenida: "A esta altura cabe aclarar que sin razón la identificación sexual de la encausada le ha traído sufrimientos y padecimientos injustos, discriminación, insultos y agresiones altamente reprochables, dificultades para lograr empleo e inserciónarse socialmente, como explicó en su declaración y en su madre Genoveva Mendoza, y también es altamente probable que sufriera todo tipo de improperios de grupos distintos, pero que es cierto que, salvo su madre, no hay otro testigo, actuación o medio probatorio de que los mismos hayan sido partidos de Giménez y menos aún que hayan hecho lo mismo en el marco de este contexto (...), sino más bien de reclamo de provisión de estupefacientes ".

Por qué se rechazó el planteo de Joe


El planteo central de la defensa de Joe, a cargo del defensor interino Fernando Báez, es que el joven venía sufriendo incesantes ataques transfóbicos por parte de un grupo de varones, entre los que se encuentra Juan Emanuel Giménez, quien recibió el disparo en el cuello. Y que aquella mañana de octubre de 2016 Joe se defendió.

Sin embargo, la magistrada consideró que en el caso no se acreditó que haya existido una agresión ilegítima “que tornara necesaria la defensa”. Todo lo contrario. “No se ha acreditado en modo alguno la existencia de los improperios relatados por Lemonge como provenientes de Giménez en base a su identificación sexual, que este ingresara al predio forzando el portón y forcejeara con Lemonge, menos aún que la lastimara con algún elemento cortante, produciéndole una herida sangrante”, dijo la jueza.

“En suma, no se ha acreditado que la acción desplegada por Lemonge haya sido repulsa a una agresión ilegítima, actual o inminente, por parte de Juan Emanuel Giménez, menos aún enmarcada en la necesidad de defensa ni dentro de la racional proporción de los medios empleados para impedirla, porque, como quedó demostrado, en el momento del disparo quien se encontraba en situación de vulnerabilidad era justamente la propia víctima”, puntualizó.

Lesión grave


En otro párrafo del fallo, la magistrada señaló que el disparo efectuado por Joe le produjo una lesión grave al joven Giménez, puesto que el proyectil fue disparado a menos de dos metros de distancia. Destacó que los informes médicos dieron cuenta que el proyectil ingresó por el cuello, pasó por la primera costilla izquierda, “hizo un hematoma en el vértice pulmonar izquierdo, desvió la tráquea hacia la derecha y se alojó en la parte escapular izquierda y que extrañamente no afectó un órgano vital o lesionó las vías aéreas, digestivas, vasculares ni el sistema nervioso ni ninguna de las múltiples funciones vitales existentes en dicha zona”.

La magistrada también remarcó que Joe actuó con dolo “puesto que efectuó un disparo con un arma de fuego, que se hallaba en su poder, de la que tenía proyectiles en su habitación y que no pudo ser accionada en forma accidental”. Y precisó que el arma utilizada había sido adaptada para disparar con munición calibre 22.

En ese sentido, afirmó que aún si se aceptara que Joe no tenía intención de matar, era consiente que existía el riesgo de hacerlo, ya que el disparo fue a corta distancia y “directamente” a la víctima.

"Entiendo que en el presente el resultado no se produjo por causas ajenas a la voluntad de la inculpada, por la afortunada trayectoria del proyecto, que aún permanece en el cuerpo de la víctima", dijo luego la magistrada.

En otro párrafo, sostuvo: “Puede decirse que Lemonge hizo todo lo que tenía que hacer para matar, disparó el arma de fuego desde corta distancia impactando en la víctima, con orificio de entrada en el cuello de su cuerpo, sin poder, no obstante, producir la muerte, en virtud de la trayectoria del proyectil”.

Por esas razones, la jueza entendió que se dieron los presupuestos de la tentativa de homicidio ya que se acreditó con grado de certeza positiva que Joe actuó con “conocimiento del peligro que generó su accionar riesgoso, sabía lo que hacía y, por ende, se representó la posibilidad de la ocurrencia del resultado lesivo, hallándose reunidos los elementos objetivos y subjetivos del tipo penal respectivo”.

“Resulta fuera de discusión que la conducta de la encausada pueda quedar amparada en la legitima defensa, ya que aun cuando pudiera considerarse verificada la existencia de una discusión anterior, no se demostró la agresión ilegitima, actual o inminente que impusiera la necesidad de defensa, y la encartada tenía la posibilidad de entrar a su vivienda y en todo caso requerir la presencia policial”, completó.

A la hora de merituar la pena, la jueza tuvo en cuenta como agravante el “nivel cultural de la imputada que le permite la internalización de normas de conductas”; y como atenuante el hecho de ser una persona joven, el padecimiento por su condición de transgénero en una comunidad pequeña y su carencia de antecedentes penales.