Fluir e influir o qué carajo hacemos los comunicadores

Virginia M. Gorosito
Nov 1 · 3 min read

Todos los comunicadores que conozco tienen una fantasía oscura. Limpiar casas y vender medias en una peatonal cuentan entre algunos ejemplos reales. Pensé que yo no tenía ninguna, para hace meses que estaba viviendo en ella.

Pero necesito contextualizar el marco histórico-académico que nos lleva a estos extremos. Tenemos más o menos 100 años como ciencia. Y digo más o menos porque la que estudiamos como primer teoría en realidad no tiene formalidad académica para considerarse como tal, y tampoco tenemos bien claro si somos ciencia, disciplina o mariposa -como le gusta retrogradar a Mercurio-.

Eso me lo enteré cuando entré a una universidad pública del norte en la que me dijeron en el cursillo de ingreso que nunca iba a tener plata. En la que un docente me desafío por chat en segundo año a seguir teniendo ganas de hacer cosas cuando llegara al final por participar en un debate del grupo de Facebook, el mismo que en prácticas pre-profesionales nos dijo “chicos, ustedes nunca van a trabajar para Google, sean realistas”.

Pese a eso nunca dejé de escuchar creaciones desopilantes en las cátedras de radio, ni las conclusiones más brillantes de pibes que escuchaban por primera vez el nombre Habermas, ¿qué carajo pasa con esa gente después? El mundo los caga a palos.

Porque no es solamente el ya criticadísimo sistema educativo lleno de anacronismos y castigos falocéntricos, ellos [nosotros] ya lo están venciendo cada vez que sorprenden a un docente vetusto, cuando integran lo sólido de la academia con lo fluido de sus cabezas. Y no sé de qué otra forma sería para quienes estudiamos desde estadística hasta la importancia de un storyboard. Es esa parte del mundo que tiene miedo, la que podemos vencer como una última prueba para descubrir la otra cara de la fantasía.

Pero dicho así suena a psicología berreta, y yo sueño con hacerme un tatuaje en la frente que diga NO ES TAN FÁCIL para que el resto de la raza humana comprenda mi mood de vida. A veces quiero y no puedo, y esta parte del proceso creo que es la más importante.

Hay demasiadas gráficas en Instagram que dicen que sólo lo hagas. Pará Mabel que lo quiero hacer bien, no jodas, y no es solamente autoboicot. Se trata del equilibrio justo entre la fuerza de la juventud positiva y el realismo de la vejez, encontrar el estado mental en el que las edades del alma creativa pueden hacer cada una su parte. Puedo sólo hacerlo, pero no quiero.

Así es muy fácil, porque el sólo hacerlo encierra una gratificación que debe disparar algo en el cerebro que te hace sentir bien. Y además está ahí, lo ves, no es nada más una idea. Pero que pasa si yo sé que puedo más, si en mi sueño era mejor. Si en lugar de realista quiero ser fabulosa. Si no quiero ser un poquitito feliz todo el tiempo para estar de verdad conforme en unos meses o quizás años. Que importa.

Esa felicidad obligatoria que venden en dólares los gurús me suena a los tipos que ejercen una violencia psicológica hiper sutil, y por lo tanto efectiva. No vayas por el gran sueño ¿para qué? ¿no ves que la primera vez que lo intentas fallas? Quedate acá, con lo que podes. Yo soy lo que podes, y todos los días te cocino fideos aunque no te interese ninguno de mis pensamientos.

Nos están cagando a palos. Nos dicen que bajemos las ideas a tierra, que mejor escribí para algún diario y mientras laburas full time tu doble cuántico cumple tus sueños. No quiero y sé que la vida no es estar siempre bien, la incomodidad me obligó a moverme y el dolor me hizo fuerte. Dejen de dar tres tips para triunfar que la vida no es tan fácil y es muy macabro que todo el tiempo me estes diciendo que si no me siento como el feed de Instagram de un influencer con un equipazo de producción es porque me estoy coartando.

Yo le hablo a los diferentes, a los que quieren fluir e influir. Sobre todo en ellos mismos. Y no sé qué hacemos los comunicadores pero está buenísimo.

Virginia M. Gorosito

Written by

Militante de la honestidad intelectual. Comunicadora.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade