Tren nocturno a Lisboa

“Estamos formados por jirones de múltiples colores, unidos entre sí de manera tan libre, tan floja, que cada uno ondea a cada instante a su voluntad. Y son tantas las diferencias que hay entre nosotros y nosotros mismos como las que hay entre nosotros y los demás”.
Michel de Montaigne. Essats, Segundo libro, I

Hace casi dos milenios, César Marco Aurelio escribió: ‘‘aquellos que no siguen con atención los impulsos de la propia alma serán necesariamente desgraciados’’. La sentencia inspira esta obra elegante y reflexiva: se trata de la enésima reivindicación de la vida auténtica, el típico lamento de las gélidas culturas boreales.

Pascal Mercier (Berna 1944) ha hilvanado una muy recomendable novela de ideas, que fue entregada a la imprenta en 2004. Su prosa es limpia como las notas de una partitura de Bach. Tiene la cadencia de un curso de agua. Equilibra con delicadeza las escenas intensas, las reflexiones complicadas, el peso de la historia. Parangona la vida con el ajedrez: una jugada atrevida genera consecuencias imprevisibles.

Quien hace una movida sorprendente es el profesor Raimund Gregorius, la persona más confiable y predecible de un colegio de Berna. Treinta años de impecable historial. Respetado y temido por su increíble dominio de lenguas antiguas, pero también un cincuentón reseco, ansioso de emociones. Una tarde de lluvia, bajo el embrujo de una mujer portuguesa, el querible excéntrico deja la clase a la mitad y abandona la escuela para siempre. Descubre en una librería de viejo una obra melancólica de un noble lusitano. Parte en tren hacia Lisboa. Se siente, por primera vez en su vida, embargado por una luminosa lucidez. Lo apasiona reconstruir la vida de Amadeu Prado, un médico extraordinario y escritor aficionado cuya alma está hecha de palabras. En Portugal le espera una historia tremenda de amor y resistencia a la opresión política, enhebrada en los tiempos de la dictadura de Salazar.

Las páginas bullen de filosofía. Los pensamientos caen a nuestros pies como cascotes; imposible ignorarlos. Hay en alguna parte -postula Mercier (su verdadero nombre es Peter Bieri)- un libro que parece haber sido escrito para nosotros. Puede que se nos vaya la vida en encontrarlo; pero qué importa. La búsqueda es lo que cuenta.

Guillermo Belcore

PD: Esta novela se ha llevado al cine, con Jeromy Irons en el papel del profesor Gregorius (pinche aquí). Me gustó también la película. Está en Netflix.

Calificación: Bueno

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