Jabalcuz tiene montera

Las reglas ortográficas del castellano no permiten escribir el andaluz tal como suena. Por eso se usa aquí una ortografía propia que intenta trasladar el sonido original del habla andaluza, que además forzosamente ha de respetarse si se quiere cumplir la métrica de la copla. En el andaluz, sobre todo el oriental, la vocal abierta tiene significado gramatical y se usa para formar el plural. La letra «h» se usa para sustituir la «s» del plural y cuando acompaña una vocal, esta se pronuncia abierta. También se reemplazan por vocal abierta las consonantes detrás de vocales como en «escaparse», que se pronunciaría «ehcapahse», con la primera «e» y la segunda «a» abiertas, o la «u» del nombre propio «Jabalcuz». Además, es propio del andaluz la unión de sílabas de palabras distintas, como una liaison francesa, que se expresa juntándolas con un apóstrofe. Se incluyen entre corchetes la escritura castellana de algunas liaisons andaluzas para el que sea ajeno a ellas. Por último, se suelen recortar algunas palabras («para» pasa a ser «pá») e incluso se prescinden de preposiciones como en la «Fuente la Peña» en lugar de la «Fuente de la Peña».


Vienen ahí por Jabalcuz

nubeh negrah de camino,

anunciando agua y aire

pa regar toh loh olivoh.


Tando’n [Estando en] la Fuente la Peña

Pasó’n [Pasó un] güelmozo a caballo

«Que Jabalcuz tiene montera,

niña no tiendah loh trapoh.


Anda metete’n la’rmita [la hermita]

Vete que viene un airazo

Si te vuelveh pa tu casa

Te vah mojá andando»


Y hahta’l [hasta el] perro se l’olía

Y también se paró un rato

Y en ehto qu’aprovechó

Pa podéh ehcapahse el gato.


Vienen ahí por Jabalcuz

nubeh negrah de camino

anunciando agua y aire

pa regá toh loh olivoh.