Ziryab, músico andaluz

Ziryab, musicien andalou. Tal es el título de un libro del autor sirio Christian Poché que encontré por casualidad en la librería de la Alhambra (C/ Reyes Católicos de Granada).

Este libro trata de recopilar toda la información escrita que existe a lo largo del mundo sobre el músico Abu l-Hasan Ali ibn Nafi, conocido como Ziryab, que significa, si no me estoy equivocando, mirlo negro, debido al color oscuro de su piel y a que cantaba como un pajarillo. Ziryab merece esta obra y todo lo que se ha escrito sobre él porque fue el mejor músico de la Edad Media árabe y su influencia fue decisiva para el futuro de la música, no solamente musulmana, sino también europea.

De origen incierto, tal vez kurdo, parece ser que del actual norte de Irak, algunos dicen que liberto… Lo que sí se sabe con seguridad es que hizo carrera en la Córdoba de Abderramán II, allá por los siglos VIII-IX. Tras haberse formado musicalmente en Oriente, los avatares de su vida le obligaron a huir de allí. ¿Pero dónde irse? No era muy difícil imaginar por qué eligió Córdoba: era el lugar más cercano culturalmente a él y a la vez el más lejano geográficamente de donde venía, lo cual le convenía doblemente.

En Córdoba fue acogido con los honores que el mejor músico del mundo merecía. Abderramán II le ofreció palacio y un sueldo que ningún otro músico tuvo jamás. A cambio, él se convertiría en su musico particular, por su puesto. Ziryab, el mejor cantor del mundo árabe, ahora dejaba en la península Ibérica los frutos de su trabajo. Su legendaria forma de cantar, inventor de técnicas vocales revolucionarias, y de tocar el laúd, al cual añadió una quinta cuerda, crearon escuela aquí, dejando su influencia entre el resto de músicos de Al-Ándalus. Una suerte enorme para nuestra cultura musical que jamás podremos dejar de agradecer.

El hecho de que el propio autor del libro reconozca a Ziryab como músico andaluz me sorprendió al principio. Viniendo de Siria, podría haber reclamado a Ziryab como patrimonio de su cultura oriental. Sin embargo, escogió calificarlo como andaluz, debido a que una parte importante de su vida la pasó aquí. De hecho, debe estar enterrado en algún lugar bajo el suelo de Córdoba, que tanta historia y cultura guarda como el tesoro que es.

Por tanto, es significativo que yo no hubiera oído hablar de él hasta que escuché el gran tema de Paco de Lucía que lleva su nombre. Supongo que el propio Paco pensó lo mismo cuando lo descubrió y por eso decidió dedicarle una canción. Visto en perspectiva, ambos se parecían, fueron músicos extraordinarios, revolucionarios, que cambiaron la música andaluza (y de España). Imagino que Paco también notó lo mucho de música árabe que hay en el flamenco, como puede comprobar cualquiera que se detenga un poco a escuchar ambas músicas. Así que Ziryab, después de llevar siglos muerto, a través de su discípulo Paco de Lucía, nos dejó una canción más para que no olvidemos todo lo que le debemos.