¡Hola soledad!

Un día te das cuenta que la palabra a la que te habían dicho que debías tenerle miedo, no es tan mala como parece.

Te estarás vos imaginando que terminaré con una frase cliché. Que te voy a decir que es mejor estar solo a estar mal acompañado, o alguna de esas frases que se inventa la gente para justificar que después de dos, tres, cuatro y hasta más relaciones, todavía no han aprendido a disfrutar de ninguna compañía, buena, mala o regular.

Pero antes de que sigamos, dejemos claro qué entiendo por soledad.

Un día comprendí que soledad no es sinónimo de estar solo ni de ser amargado, que la soledad es un proceso individual en el que cada ser se descubre a sí mismo. Soledad es aprender a apreciar las pequeñas cosas de la vida y no tener miedo a estar o quedarse sin nadie al lado.

Soledad es disfrutar del ahora y dejar de apresurarse por encontrar a esa persona que nos alegre la vida, o que nos la amargue, porque sabés que la única persona que tiene el derecho de alegrarte y amargarte la existencia SOS VOS MISMO.

Soledad no implica amor o desamor, engaño o ilusión, y tampoco significa ser ‘solitario’. Soledad es amarte a vos mismo, teniendo un millón de amigos o siendo un completo hongo.

Así que la próxima vez que alguien te diga que salgás corriendo a los brazos del primer sujeto que se te aparezca, porque de lo contrario te vas a volver ‘best friend’ de la Soledad, decíle que esa tipa -La Soledad- es genial y que vos no le tenés miedo.

Firmado con un poco de tinta color piel,

Tu K.