Consejos básicos. Pág. 2–9

N.V.
N.V.
Sep 4, 2018 · 8 min read

En aquellos campos en los que quiera triunfar, busque a personas que han tenido éxito, no hay mejor alternativa para aprender. Observe el proceso por el cual han triunfado en vez de centrarse sólo en el objetivo y resultados cosechados.

Todo ese saber que nos aportan nuestros mayores, la experiencia y el conocimiento unido, que muchas veces nos trasmiten a través de un libro, cuyo coste es ínfimo tanto en dinero como en tiempo debería ser considerado mejor que la mayoría de lo que aprendemos por otros medios.

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Siempre se asocia el mundo financiero a la exclusividad, a altos ejecutivos y una parte del pastel, pertenece a ellos, pero no toda, también hay sitio para los pequeños ahorradores y alguno ha logrado una gran fortuna en un plazo largo de tiempo.

En el caso de los ejecutivos, no todo es de color de rosa. Ser ejecutivo a menudo va asociado a una vida de alto nivel con un buen coche una buena casa… pero eso sólo sería quedarnos con la parte superficial de lo que es un alto directivo. Realmente el mundo del ejecutivo es un mundo muy absorbente, ya que pueden llegar a trabajar una cantidad ingente de horas a la semana. Un buen ejecutivo debe de saber desconectar y que hay vida fuera del trabajo.

Además un ejecutivo debe cuidarse de sus amigos, cuando se es directivo por primera vez aparecen amigos de todo tipo, serán amables y cobistas cuando le necesiten y acepte, y desagradables cuando diga no. También debe de inmunizarse frente a comentarios e informaciones peligrosas.
Igualmente debe de prestar atención a la información que sale de él para no perjudicar a la empresa ni caer en prácticas de colusión en reuniones con directivos de otras compañías. ¡Quién no elige bien lo paga!

Asimismo un dirigente tiene que ser un ejemplo a seguir, ser visible cuando hay un problema y hacer que otros trabajen, no hacer el trabajo de los subordinados. Sí falla puede estar fuera.

Más interesante me parece el caso de los pequeños ahorradores, al necesitar estos una combinación de sacrificio, disciplina y un gran esfuerzo, por sacrificar el presente por el mañana.

Desde una perspectiva macroeconómica sobre el ahorro, llevaba mucho tiempo buscando una respuesta que encajara en la siguiente pregunta: ahorro frente a consumo ¿Qué importancia tiene cada uno en la riqueza de las naciones?

Y fruto de las casualidades, donde un libro te lleva a otro, por fin la encontré en el libro de Faustino Ballvé, Diez lecciones de economía.

A continuación os redacto mi pregunta y la respuesta que aparece en el libro:
Ahorro frente a consumo ¿Qué importancia tiene cada uno en la riqueza de las naciones?

A donde hay que llevar el dinero a la producción para que esta cuente con más maquinas e instalaciones, pueda ocupar más brazos y pueda lanzar más bienes al mercado con objeto de abaratar el coste de vida. Y esto es precisamente lo que hace el ahorro.

El que tiene dinero ahorrado no lo guarda debajo del colchón, como hacían las gentes de la época mercantilista, sino que lo invierte para que le produzca un beneficio o interés. O lo coloca en bienes inmuebles, o en hipotecas, con lo cual favorecen la expansión de la vivienda y de trabajo a los obreros del ramo de la construcción, o lo invierte en acciones o partes sociales de empresas productoras que de este modo pueden también ampliarse; o lo presta a interés a los empresarios con el mismo resultado para el bienestar general.

El ahorro y su capitalización son pues, los grandes factores del aumento de la producción con sus consecuencias de abundancia de trabajo y baratura de precios. La liquidación del ahorro, gastando el dinero en el mercado para adquirir bienes de consumo, significa lo contrario: estancamiento de la producción, subida de los precios, disminución de la capacidad adquisitiva del pueblo en general, estancamiento del mercado y, por lo tanto, desempleo.

Esto es lo que se genera a través del ahorro colectivo en la economía. Centrémonos ahora en el plano individual, en el ahorrador ¿Qué le supone a un individuo ahorrar?

El primer paso es definir el ahorro. El diccionario de la Real Academia Española define ahorrar como reservar una parte de los ingresos ordinarios. Dentro de una definición más económica ahorrar es aquella parte de la renta que reciben las economías domesticas y que no dedican a bienes de consumo en el mismo periodo.

El objetivo del ahorro o por lo menos el que mucha gente marca a través de un principio de prudencia, es tener una reserva de capital que le permita comprar algo que vaya a necesitar en un futuro o solventar algún imprevisto sin demasiados problemas. Por lo tanto el ahorro sirve de protección ante las adversidades que puedan aparecer en un futuro. En esos momentos en los que aparezcan contratiempos esa reserva estará para gastarse, no para conservarla. De este modo es aconsejable que tenga una reservada de dinero y deshacerse de todo gasto imprudente.

El ahorro debe ser planteado a corto plazo ¿Qué pasa cuando ahorramos a largo plazo? Pues que la inflación (señoreaje) se traga el poder adquisitivo. De este modo la inflación es el principal riesgo del ahorro, también hay más como por ejemplo una pérdida de confianza en la moneda…

Entonces, ¿Cómo nos podemos proteger a largo plazo? Pues mediante la inversión en bienes de capital, comprados a buen precio. El riesgo está en pagar de más por lo que vamos a obtener.

Normalmente cuando se tiene una reserva de dinero que le permita a una persona poder vivir durante años. El capital atesorado tendrá otro objetivo a mayores, en el largo plazo del ahorro se intentará obtener una rentabilidad por él. Un ingreso extra.

Cuando ese capital es acumulado por personas extraordinarias, emplearan ese dinero en buscarle el sitio más ventajoso para ellas. Dejando atrás el método de inversión más frecuente en España, los fondos garantizados, para poner a trabajar a excelentes profesionales de los mercados financieros.

Los objetivos de la inversión deben ser primero preservar el capital y segundo hacer que este crezca en el tiempo. Pero para ello el camino no será fácil; un inversor se deberá enfrentar a riesgos conocidos y a los riesgos que aún no se conocen.

Habrá oído alguna vez la frase “no gastes para aparentar ser rico, ahorra para serlo”. Es curioso, ver como la gente toma prestado, para pagar lujosos coches, buenas vacaciones, ropa premium… potenciando de esta manera, de forma orgullosa, el endeudamiento. La fortuna es un medio para mejorar su condición social, en este caso la vanidad es máxima.

La única explicación lógica que le veo a este caso, es que este tipo de persona deposita su felicidad en los demás, queriendo mantener así un nivel de status social. Ser el menos rico de los ricos es muy duro y de esta manera sus neuronas se lo agradecen. Menos rebuscada podría ser la siguiente explicación: les gusta vivir a todo trapo.

Aquí no importa el resto, lo realmente importante es asegurarse de que disfruta de una buena salud financiera y que cumpla con sus objetivos económicos. Desde mi punto de vista la economía no consiste en tener más, más y más sino en satisfacer sus necesidades. Estar mejor de una manera responsable.

Cada uno debe decidir por sí mismo y establecer unas expectativas de retorno realistas a largo plazo, y a partir de ahí, buscar la combinación de activos que convenga a ese objetivo.

Para ello aprenderá a invertir o delegará en un asesor profesional, la responsabilidad de su cartera de inversiones. El proceso de aprendizajes es largo, metódico y afortunadamente muy gratificante para quien lo práctica, en cambio poner el dinero en juego en manos de un asesor… creo firmemente que si usted supiera identificar a un buen asesor financiero, no lo necesitaría, debido a que ya sabe hacer su trabajo. Además es muy difícil encontrar un agente que ponga los intereses del cliente antes que los beneficios. Por eso debe asumir la responsabilidad de elegir sus inversiones. A la hora de la verdad tiene que tomar sus propias decisiones. No se infravalore, no infravalore el conocimiento que puede llegar a adquirir, puede superar a los denominados “expertos”.

Recuerde lo que le supone ganar cada céntimo y sobre todo lo que cuesta ahorrarlo. Asegúrese de que toma las decisiones correctas, consulte con otros inversores que se encuentran en su situación para poner las cosas en perspectiva y conviértase en un hombre libre, gracias a su planificación financiera.

No depender de un trabajo o tener alternativas a las pensiones públicas, es decir la independencia financiera es algo excepcional y usted lo puede conseguir, ahorrando e invirtiendo de forma sensata. No se trata de ser un intelectual, simplemente de tener curiosidad e interés por lo intelectual.

Si lo consigue, enhorabuena, nadie le podrá mangonear es usted una persona dueña de sí misma. La libertad le ofrecerá mayor flexibilidad a la hora de elegir.

Pero para ello, antes de llegar a cumplir un sueño, necesitará una sólida posición financiera, tener ingresos alternativos a la inversión, conocer su ahorro disponible y su capacidad para ahorrar y poder enfrentarse así a grandes mercados bajistas, pudiendo dormir por las noches y sin ulceras en el estómago porque su posición financiera es robusta.

Lo malo de la inversión es que no produce resultados reales hasta que se liquida. Hasta que se termine el proceso se es un rico ficticio. Por eso es
importante no depender del dinero que se invierta. A partir de los diez años que es lo recomendado para una inversión en renta variable, el plazo temporal de la inversión es definido, en el sentido de que viene marcado por la necesidad de capital, si no es necesario, se convierte en infinito.

Ponga también, especial cautela en como el dinero formará o deformará su comportamiento, ya que su objetivo a la hora de invertir es el beneficio, usted adquirirá un producto financiero para hacer dinero, y el dinero puede moldear su personalidad de una forma negativa.

La búsqueda de ese beneficio hará que usted arriesgue su capital, pero no piense en la inversión como un mero proceso de obtener dinero, es mucho más. Es hacer un buen uso de las cosas, poner el combustible al motor de producción, estar en constante aprendizaje, tener mesura y capacidad de sufrimiento cuando se presenten periodos de crecimiento o recesión, usar el cerebro para identificar a los charlatanes, abrir su mente siendo capaz de elegir lo superior cuando lo vea o rechazar sus ideas en caso de estar equivocado; pero lo fundamental es que hará de usted un hombre culto y sobre todo libre.

Tras conseguir la tan ansiada libertad, se debe de tener una gran pericia para conservarla, ya que se puede volver a arriesgar todo lo que se ha conseguido, los caballeros de fortuna suelen durar poco. Además otro de los aspectos negativos con el que se puede encontrar un hombre cuyas condiciones son realmente óptimas, es la relajación excesiva y es que tan malo es estar muy estresado, como tener una ausencia de estrés.

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Para ello expongo a través de las palabras que verá en todos los parágrafos escritos dos filosofías de inversión que han funcionado a lo largo del tiempo. Ayudando a los inversores a sobrevivir a las purgas que suceden cuando se hacen negocios en el mercado.

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    N.V.

    Expuesto a cambios. Curiosidad y aventura. Haciendo un máster sobre el camino en un mundo tan emocionante como las especias en la India. With feeling!