No me importas (y yo a ti tampoco)

O así debería ser. Creo.

Volviendo a mis “orígenes”, un pueblo relativamente pequeño, he vuelto a plantearme una cuestión que considero muy importante al definir lo que somos:

¿Cuánto te debe importar lo que piensen los demás sobre ti?


No hay una respuesta, obviamente no es cuantificable, pero…

¿Hay un punto óptimo aproximado?

Mi manera de ser, llamemoslo independiente, y ese falso ego-amitodomedaigual me hace pensar que lo que piensen de mi me importa poco, incluso dentro de mi círculo cercano. Además, no suelo juzgar, suelo tener opiniones muy neutras sobre los demás, digamos que me importan siempre lo justo, pero, ¿Es así de verdad?

Siempre he considerado, y considero, que cuánto más independiente se es del exterior, más libres son tus acciones y por ende más cerca se está de tu propio yo.

Parafraseando una frase de mi libro/película favorito:

“ Solo cuando lo pierdes todo, eres realmente libre “

Vale, quizás no era así exactamente, hacia referencia a “tocar fondo” pero…

“¿ Ser independiente de opiniones ajenas te asegura ser libre? ”


Creo que aunque nuestro propio ego nos diga que somos muy resbaladizos a las opiniones de los demás y que estamos donde estamos por nuestras propias decisiones, somos algo más que optimistas:

  • ¿Estarías dónde estás ahora si hubieses sido totalmente libre para elegir?
  • ¿Te han influido sólo personas de tu círculo cercano?
  • ¿Has sido de verdad tan independiente y has seguido tu “propio camino”?
  • ¿Hubieses querido viajar por el mundo de mochilero si no hubieses leído ese blog?
  • ¿Hubiese sido mejor o peor?

Es difícil contestar a estas preguntas, nuestra sociedad tiende cada vez más a una aparente independencia de las personas que nos rodean, piensa solo un momento como era la vida en un pueblo y cómo es ahora en una ciudad.

Pero, ¿estamos siendo de verdad cada vez más independientes?

Sinceramente, creo que no, la figura de la vecina de pueblo cotilla que presume que su hijo está “colocado” en una empresa buenísima o que su portal está más limpio que los demás ha desaparecido, si, pero, a su vez, han aparecido otros elementos que condicionan tanto o más, por ejemplo, las redes sociales o los blogs.

Seguimos estando muy influenciados por personas ajenas, ahora, en vez de estar en el portal de enfrente, están subiendo fotos de sus vacaciones en Bangkok.

¿Estamos mejor o peor que antes?¿Somos ahora más libres? No lo sé, ¿vosotros?

Lo que si que sé es que no se puede vivir en una burbuja y que somos una mezcla de nosotros mismos y de quienes nos rodean. La cuestión es de quién nos rodeamos, ya sea física o virtualmente.

Eres tu y tus circunstancias, es inevitable, pero elige bien de quién te rodeas.

Y hasta aquí otra vez el vaciado mental, otra vez crudo, sin revisar, según sale, siguiendo mi camino a la imperfección.

Seguramente sea inconexo, las ideas se me hayan mezclado pero…

A mi no me importa y a ti tampoco debería, ¿o si?

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